“Vengan…volvámonos a Jehová”
(Oseas 6:1).
¿Cuál es la razón para que tengamos que “volvernos” de
ir en una dirección para ir en la contraria?
¡Que vamos en la dirección equivocada!
Como lo hemos visto en varias ocasiones, el agua, en
las escrituras representa la Palabra de Dios, y Dios nos ofreció en (Deuteronomio
11:14) que Su pueblo vería la caída de la lluvia temprana junto con la lluvia
tardía, y que, eso se vería físicamente con la llegada de: a) Grano; b) Mosto y
c) Aceite. También sabemos por las mismas escrituras que: a) El grano significa
“abundancia” (Salmo 72:16). b) el mosto (vino) significa “alegría” (Salmo 4:7),
y que c) El aceite significa la “unción” del Espíritu (1ª. Samuel 16:13). Es
curioso que 27 siglos más tarde la cristiandad mira con sorpresa que “no hay
abundancia” en sus hogares; que no hay una “alegría real” sino ficticia “declarando”
TODO BIEN pero con una falsa actitud pues en el corazón hay insatisfacción que
mostramos en nuestro actuar; o, forzada, “orando siempre a nuestro favor”, y lo
peor de todo, no vemos un “fluir” del Espíritu Santo como fue profetizado (Joel
2:28, cuyo primer cumplimiento fue en Hechos 2:2 y17). ¿Por qué? La triste
respuesta es la misma que hace 27 siglos: El sacerdocio nos hemos
dedicado a “prostituir” la casa de Dios y a “alterar los linderos antiguos”. Poniendo
trampas, creando redes, dejando fosas abiertas, haciendo malas obras y teniendo
una clara tendencia a NO santificarla (prostituyéndola). ¿Cómo? ¡Con FALSAS
doctrinas y métodos mundanos! (Gálatas 1:7-9, desvirtuando el evangelio de la
cruz de Cristo).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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