viernes, 10 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte uno).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

Si damos un vistazo al mundo, a nuestro alrededor, a nuestra familia, y aùn a nuestro propio interior, vemos una tremenda necesidad de la ayuda de Dios. Simultàneamente también vemos a muchos predicadores de la Palabra de Dios por todos lados: radio, televisión, prensa, medios cibernéticos, etc. Pero paralelamente vemos indiferencia de la gente a seguirlo. ¿A què se debe esa indiferencia por la palabra de Dios habiendo tanta necesidad?

Hace tan sòlo unos 50 años la excusa era que todo lo que recibìamos de Dios nos venìa en otro idioma; que la doctrina que recibìamos era muy vaga; que era solamente didáctico pero no experimental, porque era obvio que quienes nos lo impartìan no habían tenido “nunca” una experiencia y una relaciòn personal con Dios, por lo tanto no entendìamos mucho y menos ìbamos a discernìr. Pero hoy, muchos son los predicadores que llevan la palabra en el idioma nativo de cada persona, y muchos son también quienes han tenido una relación personal, intima y diaria con Dios. Pero sin embargo, la indiferencia de muchas personas continùa, repetimos, a pesar de la necesidad. ¿Què es lo que sucede? Cristo, hablando precisamente del final de los tiempos, explicó en Mateo 24:12: “Y, debido a la iniquidad, el amor de muchas personas se enfriarà”. Iniquidad: Maldad, perversidad, abuso, injusticia, infamia (acciones malvadas).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario