“Conozco mis ovejas y ellas
me conocen a mi”.
(Juan 10:16).
Tantas y tantas veces nos
han predicado la parábola de Jesùs, cuando nos dice que “El” es el buen pastor.
Pero, ¿Realmente hemos entendido su significado? En el evangelio de Juan, èl
(Juan) nos explica que Cristo dijo: “Yo soy la puerta, el que entra por èsta
puerta, que soy yo, será salvo y se moverà con entera libertad” (Juan 10:9).
Màs adelante Cristo nos dice
que tiene “otro” redil, ¿Què significa? (vea verso 16). Lo que Cristo nos
estaba diciendo es que: El estaba ofrecido al pueblo de Israel (un redil) (vea
Juan 1:11), pero ellos no le recibieron. Por esa razón, Cristo, iba a llamar
(sacar) de ese redil, a los suyos, a los que èl conocía que eran elegidos (por
ello los llama por nombre) (vea Juan 10:3). Y luego, nos dice que tiene otro
redil (los gentiles, los no nacidos judíos, nosotros), y nos explica que de
esas dos clases de personas, hará una nueva clase: La Iglesia, Su Iglesia (vea
Juan 10:14), por la cuàl darà su vida como buen pastor (La Cruz). Y luego,
Cristo cierra la parábola dándonos la revelación de dos grandes misterios: Uno,
el que no cree en EL, es porque NO es de su rebaño (no es salvo) (compare Juan
3:18-19 con Juan 10:26); y dos, quien le ha DADO las ovejas a Cristo es el
Padre, y de la mano del Padre NADIE arrebata nada, en otras palabras la
salvación es imposible que se pierda porque no depende del hombre sino de Dios
(vea Juan 10:29). ¿Eso implica que podemos convertir la libertad en
libertinaje? ¡No!, pues siendo el Padre quien nos llama, es también el Padre quien pone en nuestros corazones el
buscar la santificación.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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