miércoles, 8 de marzo de 2017

Tiempo de preparaciòn.

“Ese hombre, instrumento escogido es para mì”.
(Hechos 8:15).

Es un hecho establecido que a nadie le gusta el sufrimiento, la limitación económica, la falta de salud, la falta de oportunidades. Sin embargo, todo el trabajo del hombre sobre la faz de la tierra, es precisamente para eso, para evitar vivir ese tipo de situaciones. Y, sin embargo se dan. Pero es màs difícil aùn la aceptación y evitar la frustración y la decepción, cuando a pesar de hacer la lucha esas situaciones nos llegan, y al mismo tiempo, vemos que a quienes no se ocupan de servir a Dios no les llega pero ni por asomo. ¡Cuàntos las hemos vivido!

La solución a ese tipo de situaciones solamente puede venir de Dios, pues por duro que nos parezca, aùn esas “etapas” en nuestra vida están dentro del “Plan perfecto de Dios para nuestros” (Jeremìas 29:11). Referirse a ellas, es fácil; tratar de explicarlas no lo es tanto; y vivirlas, es màs difìcil aùn, pues en su momento parecen eternas, un túnel sin luz al final. Sin embargo, cuando hayamos “contentamiento”, y al decir contentamiento no queremos decir que estemos gozosos o de fiesta en donde no cabe estar gozosos o de fiesta. Sino nos referimos a “rendirnos con el discernimiento que el caso amerita” a los pies del Cristo que murió por nosotros, entonces nos son màs soportables. Por experiencias personales y vistas de cerca podemos expresar, que sean soportables o que terminen pronto: “eso solamente depende de la misericordia de Dios”, pues no salimos de ellas por esfuerzo propio, planes espirituales sesgados, o seudo espirituales, ni mucho menos dejando la vida en un trabajo. Simplemente tenemos què entender que eso es tiempo de preparación y es parte del proceso cuando somos llamados a un ministerio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


 Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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