(El contexto en la venida de
Cristo).
“Todo tiene su tiempo, todo
tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).
Como podemos ver en la
parábola del ciego y todo su contexto, todo aquèl que no se doblegaba a los
intereses de “èsta” clase sacerdotal, era expulsado de la sinagoga (ver Juan
9:22 y 12:42). Con razón, ahora entendemos por què Cristo no vino a fundar una
nueva “religión”; ni tampoco vino a fundar una nueva “sinagoga”; sino vino a
fundar una “Iglesia”, que dicho sea de paso, ya estaba profetizada 3,000 años
antes que èl (Cristo) naciera (vea Gàlatas 3:8 señalando a Abraham como
recipiendario de las “Buenas Nuevas” en Gènesis 22:18). En otras palabras,
cuando cualquiera de las religiones que encontremos en la historia nacìeron, el
evangelio de la Buenas Nuevas ya era “anciano” comparado con ellas. En donde
los nuevos templos ya no son de piedras decoradas, maderas finas, plata ni oro,
sino de carne… nosotros.
Hoy, la Iglesia de Dios està
siendo “asediada” por movimientos que nada màs sirven para “distraer,
entretener y confundir” a los incautos, y muy lamentablemente para
“aprovecharse” de ellos hacièndolos mercancia. La doctrina de “paz, poder y
prosperidad” es un atractivo que solamente se convierte en realidad para los
líderes de oscuras intensiones, cuyo único logro espiritual alcanzado a sido “alejar”
a las personas de las Iglesias, y a muchos, hasta de Dios. Aquì, sin duda
alguna, cabe el pensamiento de Pedro, en su primera carta 4:17, que dice: “Es necesario
que el juicio inicie primeramente por la casa de Dios”, pues muchos (no todos) líderes
no han buscado a Dios por lo que èl “es” sino por lo que èl “da”.
Demos gloria a Dios si
nuestros líderes (o nosotros si lo somos) no son (o no somos) asì, reconociendo
y aceptando que tan sòlo somos vasijas no perfectas en “colaboración” de su
obra; demos gloria a Dios si estamos en una Iglesia en donde se nos “guía,
instruye y cuida”. Postrèmonos ante Dios en gratitud si quienes nos pastorean
son un “remanente” de Dios. Pues aunque nos hemos cansado de oìr su
advenimiento y hasta hemos ironizado el tema… vemos ya, muchas señales que “el
reloj en el tiempo de Dios” entrò en su última vigilia y està por dar las doce
campanadas (Mateo 25:6). Preparèmonos.
*Señor, danos un honesto
celo por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario