miércoles, 22 de marzo de 2017

Estàn pero no son.

“No te pido que los quites de èste mundo, sino que los guardes”.
(Juan 17:15).

Todos, creyentes y no creyentes entendemos en algún momento de nuestra vida, que mantenemos una batalla diaria con fuerzas que son mayores que las nuestras. ¿Por què son mayores? Porque son espirituales no materiales.

Jesùs sabìa esto, por ello, en lo que nosotros en lo personal hemos denominado “El testamento de Jesùs” (Juan 17 pues fueron sus últimas palabras). Le ruega a Dios Padre que: “A los que creamos en èl” a pesar de estar en el mundo, nos guarde pues no somos del mundo (Juan 17:9-11). Dios ordenò al hombre, después de la caída en el Edèn, que tenía que trabajar para comer (Gènesis 3:17), ahora bien, el hombre para trabajar tiene que mezclarse con el mundo, pues lamentablemente, no hay un mundo especial para creyentes; no hay una nación especial para creyentes; no hay una ciudad especial para creyentes; no hay un trabajo especial para creyentes y tampoco hay una oficina especial para creyentes… ¿Què implica èsto entonces? Esto implica que tenemos que convivir con personas que tienen otra cultura espiritual; otras costumbres espirituales; y sobre todo, otras metas espirituales, lo que las hace tomar otros “métodos” espirituales para alcanzarlas. Luego, la oración de petición de Jesùs, dado que no podemos vivir en un mundo aparte, era para que no nos “contaminemos” con todas esas diferencias ya que tenemos que convivir con ellas a diario.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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