(El contexto en la venida de
Cristo).
“Todo tiene su tiempo, todo
tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).
Como estaba profetizado,
tanto por los profetas mayores como por Zacarìas y Malaquìas, todo lo que estaba
anunciado se cumplió “en su tiempo… el tiempo del Señor”. Por eso es tan
importante que estudiemos los tiempos de Dios, para poder entenderlos (Los
hijos de Isacar entendían eso muy bien, vea 1ª Crònicas 12:32, y eso, les diò
autoridad). Quizàs también ahora entendamos mejor las palabras de Cristo en
Mateo 24, cuando le hace como “primera” exhortación (al pueblo, no al
liderazgo) a estar atentos a que “nadie les engañe en los tiempos del fin… por
aquellos que haciéndose llamar ungidos, usan su nombre” (Mateo 24:4-5), y por
supuesto, los que en alguna medida participamos de un liderazgo que NO lo
hagamos.
Tambièn quizás ahora
entendamos el por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Adàn pecò; por què “no era el
tiempo de la venida” de Cristo cuando la humanidad fue destruida en tiempos de
Noè; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Abraham recibió
la promesa y se formaron dos linajes paralelos; y por què “no era el tiempo de
la venida” de Cristo cuando el reino fue dividido. Simple y sencillamente
porque el “tiempo” era cuando la clase sacerdotal tenía que ser desnudada por
los “usos y abusos” en el Templo.
Con què base “argumentamos”
esto, primero, lo acabamos Cristo advierte que: “Tengamos cuidado que no seamos
engañados por aquellos que se llamàndose ungidos usan su nombre”; y segundo, la
UNICA vez que vemos en la escritura al Cristo misericordioso ENOJADO es en la “limpieza”
que hace del Templo cuando se molesta con los cambistas, que estaban bajo la
tutela del sacerdocio (Marcos 11:15-18). Ahora bien, notemos dos situaciones: La
primera: Cristo ofreció venir una segunda vez, de la cuàl nos enseño que el
“preámbulo” era precisamente èste “mercaderes engañadores” (Mateo 24; Marcos 13
y Lucas 21); y la segunda: ¡Què coincidencia!
Que hoy, quienes estàn siendo “mercaderes engañadores” en el templo son
otra vez “cierta” clase sacerdotal. Excluìdos un pequeño “remanente” que sì se
ocupa de sus ovejas.
*Señor, danos un honesto
celo por tu casa.
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