viernes, 3 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte cinco).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como estaba profetizado, tanto por los profetas mayores como por Zacarìas y Malaquìas, todo lo que estaba anunciado se cumplió “en su tiempo… el tiempo del Señor”. Por eso es tan importante que estudiemos los tiempos de Dios, para poder entenderlos (Los hijos de Isacar entendían eso muy bien, vea 1ª Crònicas 12:32, y eso, les diò autoridad). Quizàs también ahora entendamos mejor las palabras de Cristo en Mateo 24, cuando le hace como “primera” exhortación (al pueblo, no al liderazgo) a estar atentos a que “nadie les engañe en los tiempos del fin… por aquellos que haciéndose llamar ungidos, usan su nombre” (Mateo 24:4-5), y por supuesto, los que en alguna medida participamos de un liderazgo que NO lo hagamos.

Tambièn quizás ahora entendamos el por què “no era el tiempo de la venida” de  Cristo cuando Adàn pecò; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando la humanidad fue destruida en tiempos de Noè; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Abraham recibió la promesa y se formaron dos linajes paralelos; y por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando el reino fue dividido. Simple y sencillamente porque el “tiempo” era cuando la clase sacerdotal tenía que ser desnudada por los “usos y abusos” en el Templo.

Con què base “argumentamos” esto, primero, lo acabamos Cristo advierte que: “Tengamos cuidado que no seamos engañados por aquellos que se llamàndose ungidos usan su nombre”; y segundo, la UNICA vez que vemos en la escritura al Cristo misericordioso ENOJADO es en la “limpieza” que hace del Templo cuando se molesta con los cambistas, que estaban bajo la tutela del sacerdocio (Marcos 11:15-18). Ahora bien, notemos dos situaciones: La primera: Cristo ofreció venir una segunda vez, de la cuàl nos enseño que el “preámbulo” era precisamente èste “mercaderes engañadores” (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21); y la segunda: ¡Què coincidencia!  Que hoy, quienes estàn siendo “mercaderes engañadores” en el templo son otra vez “cierta” clase sacerdotal. Excluìdos un pequeño “remanente” que sì se ocupa de sus ovejas.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa.

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