miércoles, 22 de marzo de 2017

A Dios antes que a los hombres.

“Acontecerà si oyereis hoy su vos y pusiereis por obra…”
(Deuteronomio 28:1).

De todas las virtudes de las que el ser humano puede disponer la màs importante es la obediencia. Una persona puede tener muchas deficiencias bien marcadas o hasta limitaciones en discernir lo espiritual, pero si es obediente a la vos de Dios, Dios se encarga de darle una posición, y èsta, siempre serà buena.

Con la obediencia hemos aprendido a jugar, esto lo hacemos por conveniencia, pero, no nos damos cuenta que puede llevarnos aùn a la muerte misma. Por la desobediencia de una persona, toda la humanidad quedó condenada a la muerte; pero por la obediencia de otra, podemos ser salvos (Juan 3:16). Otro ejemplo: los discípulos acaban de salir de prisión por predicar en el nombre de Jesùs. La orden de los hombres es: “no enseñen en ese nombre”; pero Pedro y Juan responden: “Juzgad si es justo, obedecer a los hombres antes que a Dios” (Hechos 4:3 y 18). En otras palabras, hay normas que ponen los hombres, pero, por encima de ellas están las que Dios impuso… y esas, sì que son importantes porque no ocultan nada. Esas son las que hemos de seguir, y para bendición nuestra están muy claramente establecidas y explicadas en las escrituras. Leamos, estudiemos, y pidamos al Espìritu Santo su unciòn para poder discernirlas. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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