miércoles, 14 de septiembre de 2016

Las palabras de Dios.

"Grato es retenerlas (las palabras de Dios) dentro de tì, y tenerlas todas a flor de labios".
(Proverbios 22:18).

"Guarda mis palabras, hijo mìo, y atesora mis mandamientos... y viviràs" (Proverbios 7:1-2). Dios, como buen Padre que es nos desea lo mejor. Y, èl no quiere que "sobrevivamos" como hacen los impìos en èsta vida, èl desea que nosotros "vivamos" èsta vida. En otras palabras èl desea que la difrutemos, que gocemos, que estemos siempre felices, que en nuestros rostros se vea continuamente lo que èl denomina "contentamiento".

¿Què significa contentamiento? ¿Estar alegre siempre? No y un rotundo no. Nosotros no podemos estar alegres y bailando el dìa que se nos muere uno de nuestros padres o que perdemos a un hijo o a nuestra esposa; no podemos estar felìces si un hermano nos roba una herencia; o si gente desalmada nos secuestra a un pariente, etc. Pero, sì podemos estar "tranquilos, serenos y confiados" de que de un suceso "desagradable" èl va a sacar algo agradable y beneficioso para nosotros. Tenemos que entender que no existen momentos malos y buenos en nuestra vida, sino solamente sucesos agradables o desagradables, pues Dios es un Padre bueno que no desea nada que nos haga daño. Somos nosotros los que calificamos de buenos o malos los eventos en nuestra vida. ¿Por què lo hacemos?  Pues simplemente porque no hemos aprendido la diferencia entre "bendiciòn" y "prosperidad", y como buenos humanos que somos, solamente asociamos la "bendiciòn" o "las cosas buenas" o "elagrado de Dios para con nosotros" con dinero. Bendecidos ya fuimos desde el momento en que Dios nos "eligiò", suceso que aconteciò desde "antes" que nacièramos fìsicamente (vea Efesios 1:1-11), ya no digamos ahora que tenemos a Cristo en nuestro corazòn; pero "pròsperos" solamente nos hace cuando aplicamos la Ley de la siembra y la cosecha, y esto lo logramos al "estar pendientes" de las necesidades de nuestro pròjimo. ¡Esas son las palabras de Dios!

No hay comentarios:

Publicar un comentario