sábado, 17 de septiembre de 2016

Las amistades.

"No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos".
(Proverbios 22:24).

"Dime con quièn andas y te dirè quièn eres"; "Los familiares se heredan, pero las amistades se eligen". Otras de las frases que a diario escuchamos de los ancestros, y que, ¡vaya si no nos sirvieron en èste transitar por la vida!. La escritura nos enseña que: "Hay amistades que nos llevan a la ruina" (Proverbios 18:24).

"Las malas compañìas corrompen las buenas costumbres" (1ª Corintios 15:33). Cualquier persona puede venir de una familia muy educada, refinada y culta, pero, si uno de sus miembros no sabe elegir a sus amistades el resultado es inevitable, pues las malas costumbres y la mala educaciòn de ellas lo harà perder el rumbo y su final no serà agradable debido a que la amistad nos hace ir imitando lo que vemos. Durante el transcurso de nuestras màs de seis dècadas hemos podido comprobar que tanto los consejos de los ancestros como la palabra de Dios no se equivocan, y hemos visto caer en desgracia y hasta la muerte a personas que hoy debieran estar gozando de su retiro con holgura, pero, debido a no hacer caso de elegir buenas amistades no lo lograron. La escritura nos alienta a que las buenas amistades son como hermanos en los tiempos difìciles (vea Proverbios 17:17); nos enseña que las buenas amistades nos dan buenos consejos en tiempos importantes (vea Proverbios 11:14). Nos enseña tambièn que en los tiempos difìciles nos ayudan a llevar las cargas y las penas (vea Gàlatas 6:2). Sì, un buen amigo, quizàs no se mantiene en la casa de uno todos los dìas, ni nosotros en la de èl, pero sabemos que tanto èl puede contar con nosotros como nosotros con èl, eso es un amigo que se asemeja a un hermano. Què hermoso es ver personas que iniciaron una amistad, y que hoy, sus hijos son amigos de sus hijos, y que sus nietos son amigos de sus nietos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario