lunes, 5 de septiembre de 2016

La generosidad.

"El que es generoso serà bendecido, pues comparte su comida con los pobres".
(Proverbios 22:9).

La "generosidad" generalmente es confundida con la "caridad" pues ambas virtudes implican lo mismo: "dar". Pero tienen una pequeña diferencia: La persona que hace "caridad" es una persona que da cuando hay oportunidad de dar, entendamos un terremoto, un sunami, un huracàn devastador o aùn a personas o grupos de personas que tienen una necesidad; mientras que la persona "generosa" anda buscando quièn necesita para poder compartir, en otras palabras, la persona que tiene la virtud de la generosidad tiene tambièn el "hàbito" de dar constantemente.

Una gran cantidad de personas expresa: "Es que yo si tuviera entonces darìa, pero no tengo". Cristo dijo: "Pedid, y se os darà" (vea Mateo 7:7), pero en otra parte de la escritura dice Santiago, quien era el mismo Jacobo hermano de sangre de Jesùs (vea Mateo 13:55 y Santiago 4:3): "Pedis y no recibìs, porque pedis con malos propòsitos, para gastar en vuestros placeres". Dios tiene, puede y quiere prosperarnos, pero ¿por què serà que no lo hace?. Lo acabamos de leer: Porque no pedimos para compartir con los demàs, sino pedimos para "nuestra" casa en la playa; pedimos para "nuestra" lancha; pedimos para "nuestro" carro ùltimo modelo que tanto queremos, etc. Pero las personas que piden para compartir, por experiencias que hemos visto, sabemos que reciben de Dios no sòlo para compartir sino tambièn para que ellas puedan tener lo que otros tanto desean. ¿Por què?  Pues porque aprendieron a pedirle a Dios sin intereses personales. Hemos visto en nuestra caminata cristiana personas màs prosperas por dar que por recibir. Ahora bien, un consejo sencillo pero muy pràctico y certero: La escritura nos dice "Serà bendecido el generoso que da al POBRE, no dice que se le dè al que nos puede devolver màs de lo que le estamos compartiendo".

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