"Oprimir al pobre para enriquecerse, y hacerle regalos al rico ¡Buena forma de empobrecerse".
(Proverbios 22:16).
¡La vida està difìcil! ¡Los negocios no salen! ¡No hay dinero! Expresiones muy comunes entre empresarios que se visten a la ùltima; que tienen auto del año; que tienen una casa en la montaña, una en la playa, y varias en la ciudad; que viajan varias veces al año... pero que no suben los salarios a sus empleados màs allà de lo que el gobierno establece. ¡Tropiezos han de haber, dijo Cristo, pero hay de aquèl que los provoque! (Lucas 17:1).
Salomòn escribiò: "Aborrecì tambièn el haberme afanado tanto en èsta vida; pues el fruto de tanto afàn tendrìa que dejàrselo a mi sucesor... y, ¿quièn sabe si èste serìa sabio o necio? (Eclesiastès 2:18). La escritura nos recomienda que no seamos "necios" de poner nuestros ojos y nuestros afanes diarios en el dinero. No nos manda estar de vagos tampoco; ni nos manda a estar leyendo las escrituras todo el dìa creyendo que el dinero caerà del cielo; pero sì nos manda que tengamos un equilibrio para que no falte lo necesario en casa. Ademàs, la escritura es muy clara en que debemos compartir, y, si no producimos ¿còmo lo haremos? Pero el punto principal que hemos de tratar hoy en el verso de encabezamiento es: "No creamos que los dos secretos para salir adelante son: oprimir al pobre o darle regalos al rico ". Unos creen que contratar gente necesitada por lo mìnimo es ser inteligente, pues con los ahorros llegaran a tener màs; y otros creen que dàndole regalos al rico, èste les tomarà un afecto especial y les compartirà de lo mucho que tiene. Dice la escritura que ESO NO SUCEDERA. La ùnica forma de enriquecimiento que Dios da al hombre, es tener su "venia", y eso se logra ùnicamente: "Dando, porque dando es como se recibe" (2ª Corintios 9:6), en otras palabras aplicando la Ley de Dios de la siembra y la cosecha. ¿Tan difìcil de aprender es?
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