"Despide al insolente, y se irà la discordia y cesaràn los pleitos y los insultos".
(Proverbios 22:10).
Insolente, se considera a toda persona que habla o que actùa con falta de respeto a los demàs. Una persona que no respeta el derecho de las demàs personas es alguien muy desgradable: personas que dicen malas palabras a toda vos; que no saben respetar una fila en ningùn establecimiento; que son abusivas y agresivas; cuyos niños hacen un berrinche en cualquier parte y en cualquier momento, etc. No son personas con las cuales querramos precisamente un amistad ìntima.
La palabra de Dios nos enseña que en "lo que a nosotros corresponde, estemos en paz con todos", pero, con personas insolentes es muy "imposible" estar en paz, luego lo que nos corresponde es si podemos "alejarlas" de nosotros, y, si no podemos, entonces nos corresponde "alejarnos" de ellas, pues son seres capaces de quitar la paz en cualquier momento y en cualquier lugar. Veamos lo que pueden llegar a provocar: discordia, lo que quiere decir que en donde estèn van a lograr dividir al conjunto en dos o màs partes; pleitos, eso quiere decir que con nadie podrà congeniar bien; e insultos, lo que implica un caos aùn dentro del mismo grupo pequeño que èl arme. La escritura nos enseña que cualquier problema, cualquier situaciòn, cualquier enfermedad, etc. se puede solucionar por medio de la sangre de Cristo, lo que implica que desde el "punto de vista espiritual" no somos nosotros los indicados a curar a personas de ese tipo, lo que nos corresponde es seguir el consejo que Dios nos da: "Apartarlas o apartarnos". Pero, algo sì podemos deducir de èstas situaciones, al igual que con otros problemas de la humanidad... èste tambièn inicia en la niñez, nadie se hace ladròn, mentiroso o insolente de la noche para la mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario