"Presta atenciòn , escucha mis palabras; aplica tu corazòn a mi conocimiento".
(Proverbios 22:17).
"Estudien patojos, porque lo ùnico que nadie les puede quitar es el conocimiento", con èstas palabras y algunas màs, nuestros padres nos animaron a que nos preparàramos para tener una vida màs accesible a las comodidades que las que ellos tuvieron. En otras palabras, el afàn de ellos, en su gran amor para con nosotros era que la vida no fuera tan difìcil de llevar como lo fue para ellos.
El estudio nunca està de màs, en lo personal como el estudio nunca fue nuestro centro de vida, apenas cursamos el segundo año de ingenierìa en la universidad y nos retiramos a trabajar, sin embargo, hemos de decir que, por la misericordia de Dios, esto serìa màs que suficiente para ganarnos la vida. Pero bien, el punto es que asì como nuestros padres nos inculcaron un estudio que nos facilitarìa la vida natural, Dios tambièn en su gran amor hacia nosotros quiere que nos preparemos para la vida espiritual, y eso, tambièn se logra con estudio, un estudio que nos da un conocimiento que nadie nos puede quitar. Una profesiòn, un oficio, un arte bien aprendidos han demostrado que dan para vivir en muy buenas condiciones, aùn hoy, en tiempos tan difìciles de conseguir el pan de cada dìa. Pero lamentablemente, el dìa que nos muramos el tìtulo se queda simplemente impreso en una làpida. Ahora bien, el conocimiento espiritual, el conocimiento de los negocios de Dios, ese traspasa cualquier sepulcro, cualquier làpida y cualquier cementerio. Ese conocimiento no sòlo nos ayuda a llegar a la vida eterna, sino nos va a servir en la vida eterna. Cristo dijo: "Cualquiera que deje padre y madre, casas, bienes, etc. por seguirme tendrà cien veces màs en la otra vida", y tambièn dijo: "En la casa de mi padre muchas moradas hay, sino fuera asì, yo tambièn os lo dirìa". La vida despuès de la muerte no cesa... para los creyentes màs bien empieza. ¡Preparèmonos entonces!
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