jueves, 15 de diciembre de 2016

Tiempo de cosechar.

"Para todo hay un tiempo, tiempo de sembrar y tiempo de cosechar".
(Eclesiastès 3:2).

Salomòn, el hombre màs sabio que haya existido jamàs, sin contar a Nuestro Señor Jesucristo, escribiò èstas sabias palabras en el libro de Eclesiastès. Allì nos enseña que Dios ha diseñado para el hombre "tiempos", que hay tiempo para nacer, destruir, despedirse, guardad, etc. Pero que tambièn hay tiempo de morir, construir, dar la bienvenida, gastar, etc. Y que tambièn hay tiempo para la risa pero que hay tiempo para el llanto.

Hay dos formas de pasar hambre en èsta vida, la una es, que el que no trabaja la tierra para sembrarla no tendrà cosecha, por lo tanto no tendrà comida; y la otra es, sembrar mal o fuera de tiempo. Pues la cosecha no serà lo suficientemente buena o lo que es peor, no saldrà. Pero, què tiene que ver eso material con lo espiritual, pues mucho, ya que en lo espiritual tambièn hay tiempos de siembra. Estamos de acuerdo y somos los primeros en atacar que la iglesia sea utilizada para que el centro de las predicas sea el dinero, y que ese dinero se utilice para levantar paredes y levantar el nombre del lìder a nivel de Dios, pero tambièn estamos conscientes que el dinero se necesita para que la iglesia funcione. Ahora bien, dar dinero para cubrir necesidades le agrada a Dios, tanto asì, que era la idea de la iglesia primitiva (vea Hechos 4:42-46), eso, es sembrar bien, y, en su tiempo significarà una buena cosecha para nosotros. Pues eso refleja honrar a los fieles en el Señor y honrar y agradecer al Señor mismo por lo mucho que de èl recibimos. Ahora bien, dar nuestro dinero para otros menesteres; a personas que no se esfuerzan; o que no merecen honra, eso es sembrar mal y en su tiempo serà como no haber sembrado porque no servirà para una buena cosecha. Por la forma en que hemos sembrado, preguntamos: ¿El tiempo que se nos viene, serà para reir o para llorar?

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