viernes, 16 de diciembre de 2016

La amistad.

"El perfume y el incienso alegran el corazòn; la dulzura de la amistad fortalece el ànimo".
(Proverbios 27:9).

"En todo tiempo ama el amigo" (Proverbios 17:17a). Ahora bien, nosotros hemos aprendido que el amor es sinònimo de "dar", pues la escritura nos ha enseñado que Cristo nos amò primero porque "diò" su vida por nosotros, y eso, es ciertìsimo. Pero tambièn la escritura nos dice: "Para ayudar en la adversidad naciò el hermano". Y ayudar no siempre significa "dar" en ocasiones tambièn implica "no dar". Nos explicamos.

Dios nos ha llamado a la congregaciòn para instruirnos, y muchas veces, alguien llega a la misma y recibe una palabra muy puntual, en su pensamiento pasa la idea de que "alguien" le contò al lìder "mi" situaciòn, y por eso, es que el lìder està hablando de ese punto, de ese problema, de esa situaciòn y con tanta exactitud. Eso se llama "El mover del Espìritu Santo", si alguien conoce nuestra situaciòn es Dios, y si alguien desea que salgamos de problemas, de atascos, de angustias... ese es nuestro Dios. Ahora bien, como lìderes que en alguna medida somos dentro de la congregaciòn, tambièn hemos de aprender algunas lecciones, y cuando eso sucede, debemos tener un oìdo bien abierto para aprender muy ràpido lo que Dios nos estè diciendo, pues de lo contrario tambièn estancaremos a la congregaciòn de la misma forma que la estanca una oveja que no entienda o quizàs peor, recordemos el caso de Aaròn y Miriam en el desierto. Que un lìder no logre entender o no logre superar lo que Dios le està diciendo es mucho màs peligroso que si le pasa a una oveja. No es que Dios no quiera el crecimiento numèrico de la congregacion; no es que parezca que el hombre endureciò su corazòn para no dar... es Dios hablando. Y, asì como en el desierto del Exodo, Dios no permitirà que avancemos si no se aprenden las lecciones que èl insistentemente està señalando. Un amigo que nos hable serà en ese sentido, dice la escritura, el perfume y el incienso que alegren el corazòn; un amigo que nos ame... pero jamàs un corazòn endurecido. Meditemos, pues ojalà no estemos arruinando el perfume ni apagando el incienso que Dios nos manda, y desperdiciando la oportunidad de una verdadera amistad.



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