jueves, 22 de diciembre de 2016

Como ave que deja el nido.

"Como ave que vaga lejos del nido es el hombre que vaga lejos del hogar".
(Proverbios 27:8).

Primero, Dios tuvo una relaciòn ìntima con el hombre (Gènesis 1:15); en segundo lugar, con las palabras: "No es bueno que el hombre estè solo", instituyò el matrimonio (Gènesis 1:18); en tercer lugar, ordenò el trabajo (Gènesis 3:19); y por ùltimo. instituyò la iglesia (Gènesis 4:3-4). Cuando ese orden se altera, el hombre tiene problemas.

Dios, es la cabeza de Cristo; Cristo, es la cabeza del hombre; el hombre, es la cabeza de la mujer. Dios no falla al cuidar de Cristo; Cristo no falla al cuidar del hombre; si esas dos premisas se cumplen, entonces el hombre no debiera fallar al cuidar a la mujer. Pero, si el hombre no se deja cuidar por Cristo, o, la mujer no se deja cuidar por el hombre se produce una falla. Dios dijo: "Y dejaràn el hombre y la mujer a su padre y a su madre, y seràn una sola carne" (Gènesis 2:24). Si ese lazo no se rompe, empiezan los problemas. No puede haber papitis o mamitis en un nuevo matrimonio o se iràn al fracaso. Pero generalmente lo que hace que los matrimonios fracasen es la separaciòn del hombre con Dios. El hombre tiene mucha màs responsabilidad que la mujer en el matrimonio, pues èl es el lazo entre Dios y la mujer. Una mujer puede tener "cualquier" clase de problema o defecto, pero si el hombre no le falla a Dios, entonces tarde que temprano la mujer se harà sujeta. Pero si el hombre se desentiende de Dios, Dios se desentenderà de èl, y el fracaso llega. El hombre no debe separarse del nido (la uniòn con Dios) pues en el momento en que lo haga, Dios se airarà con èl, y la escritura es clara y contundente: " Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; Aquel contra el cual Jehová estuviere airado caerá en ella. Y, cuando el hombre vaga lejos de ese nido, entonces empieza a divagar tambièn de casa, y es como el ave que deja descuidado su nido: no hay alimento, la madre busca otra pareja, y las crìas sufren mucho y pueden hasta llegar a morir. Y la sentencia del adùltero o de la adùltera concluye asì: "Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta no se borrará.". ¿Entonces, cuando el hombre se aparta del nido, no hay retorno? Claro que lo hay, con el arrepentimiento, pues Dios perdona los pecados porque ama al pecador... pero las consecuencias hay que sufrirlas.


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