"Vuestro padre me ha engañado y me ha cambiado el salario diez veces".
(Gènesis 31:7).
Existe una clase de personas que causan mucho daño, y son las personas "inconstantes". Dios nos exhorta en la escritura a que nuestro sì, sea un sì; y a que nuestro no, sea un no. Pues èl, como creador del hombre conoce que es mejor alguien que no se compromete a alguien que dice sì, pero que luego cambia de parecer. Porque personas asì, se hacen y hacen mucho daño.
El caso màs grave que tenemos en la historia acerca de un hombre "inconstante" es el ejemplo del Tìo Labàn (vea Gènesis 31). Jacob, sale huyendo de su hermano Esaù porque lo querìa matar, èste llega a tierras del Tìo Labàn, se enamora de una de sus hijas, el Tìo Labàn lo hace trabajar por ella... pero en su "inconstancia", lo engaña y le entrega a la otra. ¿por què lo hizo? por lo mismo que las personas son "inconstante hoy en dìa"... por CONVENIENCIA. Las personas inconstantes dicen, o hacen algo porque les conviene, pero, si en el camino vuelven a encontrar algo que segùn ellos les "conviene màs"... vuelven a cambiar de parecer. Labàn decìa entre sì, ahora quiero ovejas blancas, ahora quiero ovejas pintas por "conveniencia". El daño, la decepciòn, la frustraciòn, y sobre todo, la destrucciòn que causan personas asì es tremenda, y no la alcanzan a ver sino hasta el final del camino cuando ya no se puede remediar nada. El Tìo Labàn se quedò, por ser inconstante y engañador, sin hijas, sin ovejas, y con una advertencia de Dios que le pudo costar hasta la vida. Mucho, pero mucho daño causan las personas inconstantes, iniciando por ellas mismas pero tambièn a otros, a quienes les matan la ilusiòn, el deseo y hasta el amor. La ùnica soluciòn que "Dios" encontrò para Jacob fue el alejamiento, y eso fue su bendiciòn.
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