sábado, 17 de diciembre de 2016

¿Por què jactarnos?

"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas".

(Efesios 2:10).

En materia personal si algo nos encanta es estudiar las ciencias que estudian la escritura: Numerologìa, que nos enseña la forma como funcionan los nùmeros en el Plan de Dios; Tipologìa, la ciencia que nos enseña lo que cada elemento de la creaciòn representa para el Plan de Dios; Homilètica, la ciencia que nos enseña la forma còmo predicar el Plan de Dios; la que màs nos fascina, la Escatologìa, que estudia el final de los tiempos y el destino de cada hombre segùn su proceder en la tierra; pero existe una ciencia que consideramos es muy pero muy importante que toda persona que quiera hablar de Dios, de su Plan, y de la relaciòn que tienen los humanos con Dios debiera estudiar, pues eso nos evitarìa "La mala doctrina" como les dijo el Apòstol Pablo a los creyentes de Gàlatas.

Por no estudiar la Hermenèutica, hay personas que ponen en sus casas letreros que no se cumpliràn jamàs: "Cree en el Señor Jesùs y seràs salvo tù y toda tu casa", esas son palabras dichas a un carcelero y que funcionaron para èl, pero que no son una doctrina. "Ay de mì, de tocar al ungido de Dios", esas son palabras utilizadas por muchos lìderes para hacer sus caprichos y desmanes en la congregaciòn, pero que no funcionan màs que para sembrar temor en los neòfitos, pues fueron palabras dadas a David con respecto a Saùl, pero nada màs. "No temas que tu hermano no està muerto sino duerme", por no entender que èstas fueron palabras dichas a las hermanas de Làzaro, hay lìderes que andan haciendo el ridìculo y ponièndo en ridìculo el evangelio, tocando cuanto ataùd se les pone enfrente sin que nada suceda. Ahora bien, entrando en materia del verso de hoy, que sì es un verso aplicable a TODO creyente segùn la Hermenèutica, hemos de entender que TODOS los creyentes estamos destinados a hacer "buenas obras", pero, NO para salvaciòn sino como fruto de nuestra salvaciòn. Y que no podemos ni debemos jactarnos de ninguna de ellas pues no nacen de nuestro corazòn engañozo, sino nacen del corazòn de Dios para con nuestros pròjimos a quien èl desea bendecir de alguna manera. Fueron, segùn resa el verso de hoy, planificadas por Dios por ello es que èl es el que dispone cuàndo, còmo, a quièn, y en dònde... aunque nosotros no entendamos el por què; pues nosotros solamente somos los "ejecutores", los "vasos que èl utiliza" para realizarlas, y què, tambièn a tìtulo personal somos fervientes creyentes que debemos ejecutar lo màs pronto posible para agradar el corazòn de nuestro Padre.     

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