"No vayas a la casa de tu hermano cuando tengas un problema".
(Proverbios 27:10).
¿Quièn no tiene problemas hoy en dìa? Toda persona que se las lleve medianamente de ser responsable, tiene algùn problema. Pero Dios nos dice: "No vayas a la casa de tu hermano cuando tengas problemas", ¿Por què? Porque Dios, es celoso. ¿Dios celoso? ¿Y què tiene que ver eso con nuestro problema? Pues mucho y todo: "Porque èl quiere que vayamos con èl, que recurràmos a èl en el dìa de la angustia, para cuando veamos la soluciòn sobrenaturalmente no podamos compartir su gloria con nadie".
Un pasaje que siempre nos ha encantado en lo personal es el siguiente (Gènesis 14:23): "Asì NUNCA diràs: Yo hice rico a Abraham". Estas fueron palabras que Abraham le dijo al rey de Sodoma cuando regresò de la victoria habiendo rescatado a Lot su sobrino. Abraham viene con todo el fruto de la conquista, gente, bienes y animales, se los entrega al rey, y èste le dice: "Dame a las personas... y quèdate con los bienes". Pero Abraham se rehùsa, pues quiere honrar a Dios no dàndole celos ni quitàndole su gloria al tener que decir: "Un hombre me diò la riqueza que tengo". ¿Comprendemos ahora, por què en tiempos de angustia no debemos recurrir a los hermanos? ¡Debemos hincar nuestras rodillas al suelo y esperar en Dios! ¿Nos hemos sentido solos algùn dìa? ¿Hemos sentido que nuestra vida no tiene sentido? ¿Llegamos al momento en que creemos que nadie màs quiere llevar las cargas y que nos las ponen en los hombros a nosotros y se marchan? Entonces, ¡el tiempo de hincar nuestra rodilla a tierra simplemente llegò! No es tiempo de ir a la casa del hermano; no es tiempo de ir al banco; no es tiempo de recurrir a los profesionales; no es tiempo ni siquiera de ir a los lìderes de la iglesia... es tiempo de hincar la rodilla en tierra. ¿Nos sentimos sòlos? Busquemos a Dios... no al hombre. Dios serà quien nos dè la riqueza material y espiritual.
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