"Inùtil es el proverbio en la boca del necio".
(Proverbios 26:7).
Cuando Cristo vino al mundo y nos dejò sus enseñanzas, muchos fueron quienes le siguieron, a sus seguidores con mucha lògica les llamaron "cristianos". NUNCA fueron llamados de otra forma, pues Cristo no vino a fundar una religiòn; tampoco vino a fundar, a pesar de ser judìo, una nueva sinagoga o derivaciòn de la misma. Prueba de ello es que se nos enseña en el libro de los Hechos de los Apòstoles que fue en Antiquìa, en donde les llamaron por "primera vez"... cristianos (Hechos 11:26), sin ninguna otra nominaciòn, situaciòn que nunca ha cambiado. Dios Padre no planeò hacer una religiòn de su Hijo sino una relaciòn con èl.
De esa cuenta, del hecho que Dios desea una relaciòn y no una religiòn con su Hijo, nace el hecho de que quienes nos decimos "creyentes" hemos de vivir por fè y no por obras. En otras palabras, al hombre lo que le salva es la fe en Cristo, no las obras en Cristo. ¿Entonces, estamos en contra de hacer buenas obras? ¡Rotundo NO! Lo que tratamos de explicar es que: "El creyente no hace buenas obras para buscar su salvaciòn o el perdòn de sus pecados, sino que, por la gratitud de que ya fue perdonado (al aceptar a Cristo en su corazòn) hace las buenas obras, que es algo radicalmente distinto. Quizàs, por el engaño que nos han hecho del verdadero evangelio desde tiempos inmemoriales, fue que el Apòstol Pablo les escribiò a los Gàlatas dicièndoles: ¡Oh, Gàlatas, insensatos, acaso creerèis en OTRO evangelio! No les dijo: ¡Oh, Gàlatas insensatos, acaso creerèis en otra religiòn! El hombre se burla del avestruz, porque para esconderse mete su cabeza en el suelo y deja expuesto todo su cuerpo, ¿acaso no es lo mismo que hace el hombre, cuando se hace llamar creyente, hasta recita los versos bìblicos de memoria, pero su corazòn està lleno de ìdolos y su testimonio no es digno de imitarse? La conclusiòn es: No basta con decir: "Yo soy creyente", hay que demostrarlo con una vida honesta, fiel, una vida (aùn con sus tropiezos pues nadie es perfecto ni lo serà hasta el dìa de Nuestro Señor) digna de imitarse, o al menos, que nos exhorte a cambiar la que hoy llevamos. Gracias a aquellos lìderes que nos dan ejemplo y que os animan a seguir esos pasos.
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