"Como el agua fresca a la garganta reseca son las buenas noticias desde lejanas tierras".
(Proverbios 25:25).
Nadie quiere recibir "malas" noticias, ahora bien, ¿Hemos analizado què significa o què representan las "malas" noticias para nosotros? ¿Realmente algo que nos pasa puede ser malo? Para los que nos llamamos creyentes, el Señor nos ha dejado plasmado por escrito un verso que debièra hacernos reflexionar en esto. "Todas las cosas son para bien, para los que aman a Dios, aquellos que han sido llamados conforme a su propòsito" (Romanos 8:28). Si nuestro Dios es "bueno" entonces hemos de entender que nada de lo que nos sucede puede ser malo, quizàs en todo caso nos serà "deagradable" a nosotros pero no precisamente malo.
Asì que, toda noticia que nos llegue o que nosotros protagonicemos no puede ser mala, puede ser "agradable" o "desagradable" pero no mala. Ni siquiera la muerte de alguien puede llegar a ser mala para nosotros. Tomemos el ejemplo de Cristo, siendo el Hijo de Dios, no era "bueno" que fuera traicionado, juzgado por conspiraciòn de los religiosos y asesinado, sin embargo... todo eso sucediò y fue "bueno" para toda la humanidad. Nosotros acostumbramos a juzgar los eventos por lo que nos puedan "favorecer inmediatamente o no", por ello es que catalogamos de bueno o de malo cada suceso. Pero no es necesariamente asì. Alguien hereda una fortuna e inmediatamente nuestra mente dice: "dichoso", ¡Por què a mì no me suceden cosas como esa! Pero con los años nos damos cuenta que a esa persona el dinero de la herencia solamente le sirviò para apartarse del camino de Dios, de la moral, de lo establecido por la ley. Entonces decimos: ¡Gracias a Dios no heredè ese dinero! Preguntamos: ¿El dinero es bueno o es malo? Ni bueno ni malo, somos nosotros los que juzgamos las situaciones por lo que significan a nuestros interèses inmediatos lo que sucede. Pero tenemos que cambiar nuestra mente y "luchar" por entender que lo que nos ha sucedido, lo que nos sucede, y lo que nos sucederà... està dentro del Plan perfecto y eterno de Dios, y que si somos creyentes todo sucederà conforme a su propòsito el cual siempre nos serà favorable aunque no precisamente agradable. Esas son noticias lejanas que parecen agua a nuestra sed y buenas noticias de lejanas tierras.
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