"Màs vale habitar en un rincòn de la azotea, que compartir el techo con mujer pendenciera".
(Proverbios 25:24).
"Los que se casan tendràn que pasar por muchos aprietos". Declaraciòn del gran Apòstol Pablo hablàndonos hace dos mil años, por medio de una carta escrita a los creyentes de la iglesia en Corinto (vea 1ª de Corintios 1:2 y 7:28). Expliquèmonos primero ¿Nos consideramos nosotros creyentes? Si decimos que sì, entonces èsta declaraciòn es para nosotros, sino no nos preocupemos. Segundo, aunque aquì se habla de la "mujer pendenciera" tambièn vale para el "hombre pendenciero", pues hemos de reconocer que "Dios no hace acepciòn de personas".
Todo ser humano que se digne ser responsable y que quiera ser respetado como tal, se levanta cada mañana preparàndose para trabajar sabiendo que habrà momentos difìciles, pues la primera "orden o sentencia" que Dios le diò a Adàn fue: "Por cuanto le hiciste caso a tu mujer... maldita serà la tierra por TU culpa...con PENOSOS trabajos comeràs de ella TODOS los dìas de tu vida". (Gènesis 3:17). Nos explicamos: "Somos amantes, màs bien fanàticos, de levantarnos a darle gracias a Dios por cada dìa de vida; de platicar con Dios en oraciòn; de intecerder por las penas y las angustias de nuestros pròjimos; de leer, estudiar y memorizar las escrituras; es màs, nos fascina enseñarla en la medida de nuestra capacidad, conocimiento y sin ningùn interès econòmico sino tan sòlo servir al Señor por gratitud, pero, entendemos que tambièn es una orden de Dios el salir a trabajar. Ahora bien, el punto que el Apòstol Pablo nos està mencionando aquì, es que se trabaja mejor, con màs agrado, con màs eficiencia... si a nuestro lado hay una mujer que nos respalda, que nos apoya, que nos exhorta, que nos ayuda. Pero, tambièn nos habla de que la mujer necesita un hombre que provea lo esencial para el hogar; que sea èl el sostèn de la casa; que sea el guìa espiritual y material de la casa; que sea una columna y no un estorbo en la caminata de la familia. Un matrimonio (entre UN hombre y UNA mujer que es lo que Dios reconoce y "bendice" como matrimonio), camina mejor si ninguno de los dos es pendenciero sino màs bien ambos son pacificadores y dadores de amor. El matrimonio ni es un juego ni es una conveniencia, es un compromiso muy serio delante de Dios, y todo aquèl que juega con èl... pagarà altas consecuencias cosechando cardos y espinos. ¿Casados o solteros? Nosotros decidimos.
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