viernes, 25 de noviembre de 2016

La necedad.

"El garrote para la espalda del necio".
(Proverbios 26:3).

Este verso inicia diciendo que: "Asì como el làtigo es para el lomo del caballo, y el freno para un asno, asì la espalda de necio es para los golpes". En otras palabras se nos està diciendo que la necedad lo que trae consigo es golpes, dolor, pena, sufrimiento, vergüenza y en casos extremos hasta la muerte fìsica.

El ser humano define la necedad como terquedad, una persona que hace lo mismo y lo mismo siempre, y que no hace caso de quien le diga que lo que està haciendo lo està haciendo mal, y que por lo tanto lo tiene que hacer de otra manera. Dios no define la necedad asì, para èl la necedad es: No reconocer o aceptar que hay un Dios, al cual nos debemos, y que, el no hacerlo trae consecuencias. ¿Por què? ¿Porque Dios es un Dios malo y vengativo? ¡NO! Lo que sucede es que al no creer en Dios o no aceptarlo  ya no vivimos segùn sus consejos, sus normas, sus estatutos, sino segùn nuestro propio criterio, el cuàl es inmensamente finito, y eso nos trae graves consecuencias y en ocasiones extremas la muerte fìsica. El gran apòstol Pablo nos enseña: " Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni {le} dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido" Romanos 1:21.  La escritura nos muestra pues que: El caballo se doma... a golpes de làtigo; y que el asno se frena... a golpes, Suena grosero decirlo, pero la vida nos muestra que todos los errores que cometemos los pagamos con duros golpes, pues es la ùnica forma que Dios tiene de hacernos reflexionar cuando actuamos neciamente. Nuestros abuelos nos decìan: "No esperès que te pase, aprendè de las experiencias ajenas".


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