"Escribe pues, lo que has
visto, lo que sucede y lo que vendrà”
(Apocalipsis 1:19).
Dios prometió a Abraham:
“Quien te bendiga será bendito, pero quien te maldiga será maldito” (Gènesis
12:3). La historia demuestra que TODO pueblo que ha estado en contra de Israel
ha desaparecido del mapa para siempre (Ejes. Todas las tribus de canaàn; los filisteos;
el Imperio Babilónico, etc.; menos uno, Siria o Damasco). Dios prometió a la
descendencia de Abraham: “Los plantarè en su tierra, y no serán arrancados
JAMAS… dice el Señor tu Dios” (Amòs 9:15). Son tres los grupos que desean destruir
a Israel: Hezbollah, Hamas y la Jihad Islàmica.
Como vimos, solamente una nación
enemiga de Israel no ha sido destruida por Dios, pero està por ser destruida en
cuanto sea “protagonista o apadrine” un ataque en contra de Israel (Isaìas
17:1-3). Casualmente esa tierra (Siria o Damasco), ha estado cobijando a los
tres grupos terroristas mencionados arriba, quienes serán la causa de la
destrucción total de Damasco. ¿Por què?
Recuerde la profecía dada a Abraham sobre Ismael: “Serà indómito,
lucharà contra todos… y todos lucharàn contra èl”. Pero de Israel dijo: “Y no
seràn arrancados JAMÀS”. En otro orden
de ideas Jesùs dijo: “Cuando viereis èstas SEÑALES, regocijaos pues vuestra
redención està cercana” (Lucas 21:28). El reloj de Dios para el fin de los tiempos
es “El pueblo de Israel EN su tierra, no fuera de ella”, no lo perdamos de
vista (Zacarìas 14:1-4). Las SEÑALES no son para el mundo, son para la Iglesia
de Dios, y están, detalladas en la Iglesia del fin que será gran protagonista
de ellas, de hecho ya las estamos viendo. De eso se trata el mensaje de
Apocalipsis a la Iglesia.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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