lunes, 1 de mayo de 2017

Un poco de Historia y un poco de Apocalipsis (Final de la introducción).

"Escribe pues, lo que has visto, lo que sucede y lo que vendrà”
(Apocalipsis 1:19).

Dios prometió a Abraham: “Quien te bendiga será bendito, pero quien te maldiga será maldito” (Gènesis 12:3). La historia demuestra que TODO pueblo que ha estado en contra de Israel ha desaparecido del mapa para siempre (Ejes. Todas las tribus de canaàn; los filisteos; el Imperio Babilónico, etc.; menos uno, Siria o Damasco). Dios prometió a la descendencia de Abraham: “Los plantarè en su tierra, y no serán arrancados JAMAS… dice el Señor tu Dios” (Amòs 9:15). Son tres los grupos que desean destruir a Israel: Hezbollah, Hamas y la Jihad Islàmica.

Como vimos, solamente una nación enemiga de Israel no ha sido destruida por Dios, pero està por ser destruida en cuanto sea “protagonista o apadrine” un ataque en contra de Israel (Isaìas 17:1-3). Casualmente esa tierra (Siria o Damasco), ha estado cobijando a los tres grupos terroristas mencionados arriba, quienes serán la causa de la destrucción total de Damasco. ¿Por què?  Recuerde la profecía dada a Abraham sobre Ismael: “Serà indómito, lucharà contra todos… y todos lucharàn contra èl”. Pero de Israel dijo: “Y no seràn arrancados JAMÀS”.  En otro orden de ideas Jesùs dijo: “Cuando viereis èstas SEÑALES, regocijaos pues vuestra redención està cercana” (Lucas 21:28). El reloj de Dios para el fin de los tiempos es “El pueblo de Israel EN su tierra, no fuera de ella”, no lo perdamos de vista (Zacarìas 14:1-4). Las SEÑALES no son para el mundo, son para la Iglesia de Dios, y están, detalladas en la Iglesia del fin que será gran protagonista de ellas, de hecho ya las estamos viendo. De eso se trata el mensaje de Apocalipsis a la Iglesia.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


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