“En los últimos tiempos, se
apartaràn de la fe, escuchando doctrinas de demonios”
(2ª Tesalonicenses 2:3).
La verdad es UNA, y èsta, no
es un argumento sino una persona: CRISTO Y SU CAMINATA (Juan 14:6). Nos dice la
escritura que “apostasía” es apartarse de esa fe, de ese estilo de vida, por
tanto, tratar de vivir otro camino es apostatar. Todos, sin excepciòn alguna
quienes han seguido a Cristo han sufrido por seguirlo. El evangelio de Cristo dijo
el apóstol Pablo es la “doctrina de la cruz”, cualquier otra doctrina NO es el
verdadero evangelio de Cristo, sino tienen un interés morboso y creen que el
amor es un medio de ganancias (1ª Timoteo 6:3-5). Por lo tanto, la doctrina de
la prosperidad no puede ser parte del evangelio de Cristo puesto que niega su
caminata.
Cristo fue humilde,
sencillo, vivió con contentamiento a lo que Dios “asignò” para èl, y jamàs
reclamò, pidió o declaró algo contrario; por lo tanto, pretender vivir un
evangelio de reclamos, peticiones y declaraciones es un falso evangelio. Y, la
doctrina de la prosperidad es exactamente eso. Sòlo preguntamos: ¿Si està
profetizado que en los últimos tiempos de la humanidad no habrá paz y
tranquilidad; que habrá guerras; que habrá persecución; que habrá hambres y limitaciones,
y que esas son precisamente las razones por las que “muchos” le buscaràn? ¿Cambiarà
Dios lo escrito porque reclamemos, exijamos, o declaremos, dejando asì, sin
oportunidad a tantas almas? Muy distinto es que, nuestra fortaleza ha de estar
en SU promesa de ser guardados en ese tiempo como lo fue Noè dentro del arca,
pero que tuvo que pasar la tribulación del Diluvio. Dejar de predicar la cruz
para predicar OTRO evangelio es apostasía.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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