viernes, 19 de mayo de 2017

La apostasía.

“En los últimos tiempos, se apartaràn de la fe, escuchando doctrinas de demonios”
(2ª Tesalonicenses 2:3).

La verdad es UNA, y èsta, no es un argumento sino una persona: CRISTO Y SU CAMINATA (Juan 14:6). Nos dice la escritura que “apostasía” es apartarse de esa fe, de ese estilo de vida, por tanto, tratar de vivir otro camino es apostatar. Todos, sin excepciòn alguna quienes han seguido a Cristo han sufrido por seguirlo. El evangelio de Cristo dijo el apóstol Pablo es la “doctrina de la cruz”, cualquier otra doctrina NO es el verdadero evangelio de Cristo, sino tienen un interés morboso y creen que el amor es un medio de ganancias (1ª Timoteo 6:3-5). Por lo tanto, la doctrina de la prosperidad no puede ser parte del evangelio de Cristo puesto que niega su caminata.

Cristo fue humilde, sencillo, vivió con contentamiento a lo que Dios “asignò” para èl, y jamàs reclamò, pidió o declaró algo contrario; por lo tanto, pretender vivir un evangelio de reclamos, peticiones y declaraciones es un falso evangelio. Y, la doctrina de la prosperidad es exactamente eso. Sòlo preguntamos: ¿Si està profetizado que en los últimos tiempos de la humanidad no habrá paz y tranquilidad; que habrá guerras; que habrá persecución; que habrá hambres y limitaciones, y que esas son precisamente las razones por las que “muchos” le buscaràn? ¿Cambiarà Dios lo escrito porque reclamemos, exijamos, o declaremos, dejando asì, sin oportunidad a tantas almas? Muy distinto es que, nuestra fortaleza ha de estar en SU promesa de ser guardados en ese tiempo como lo fue Noè dentro del arca, pero que tuvo que pasar la tribulación del Diluvio. Dejar de predicar la cruz para predicar OTRO evangelio es apostasía.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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