“Esa es palabra que Jehovà
HA hablado”.
(Deuteronomio 18:22 –entre
líneas--).
En Levìtico 27:30 Dios habla
y Dios es quien estable como “Ley” el diezmo. El verso dice literal: “El diezmo
de todo PRODUCTO del campo, ya sea grano de los sembrados o fruto de los
àrboles, pertenece al SEÑOR, pues le està consagrado”. Ahora bien, el diezmo ya
es ley, no lo fue con Abraham que lo diò por gratitud y no lo fue con Jacob que
lo diò para beneficios personales. Este argumento responde hermenéuticamente al
¿Cuàndo? fuè instituido el diezmo. Pero,
observemos algo importante: Se mencionan “PRODUCTOS” no dinero.
Ahora bien, cuando
analizamos la historia los árabes no diezmaban, los egipcios no diezmaban, los
otros pueblos no diezmaban… Esto responde al ¿Por què? Simplemente porque Dios
había hablado y establecido un Pacto pero NO con el hombre en general, lo que
nos responde el ¿Para quién?... Y ese para quièn era SU pueblo, el pueblo
escogido, el pueblo de Israel. Pero además vemos otro punto importante, y es el
hecho de que èsto està siendo parte de la “Ley de Moisès” aquella que fue dada en
el Monte Sinaì para Israel NO para el mundo. Y que, estaba incluida en lo que
conocemos como el Antiguo Pacto (La ley), pero que en Jeremìas 31:31-33 es
ofrecido ser cambiado en un futuro. ¿Cuàndo era ese futuro? Lo fue con la
venida de Cristo y su muerte en la cruz, que es donde comienza el Nuevo Pacto (Romanos
10:4 y Hebreos 8:13).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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