miércoles, 24 de mayo de 2017

El diezmo según la historia bíblica (Parte uno).

“Toda la escritura es inspirada por Dios”.
(2ª Timoteo 3:16)

Segùn la ciencia de la Homilètica, los que estudiamos en alguna medida la escritura NO podemos NI debemos sacar un “texto” de su “contexto” pues lo que hacemos es defender o crear un “pretexto”, y, “distorsionar” la verdad de Dios. Una segunda regla es que el “contexto” de un texto es el “tema” en toda la escritura. Como tercer punto es importante saber que según la ciencia de la Hermenèutica, antes de emitir una opinión acerca de un tema, debemos hacernos cinco preguntas básicas: ¿Quièn lo dijo? ¿A quièn lo dijo?  ¿Cuàndo lo dijo? ¿Por què lo dijo? ¿Para què lo dijo?  Esas cinco respuestas nos llevaràn a la VERDAD.

En último lugar debemos tener presente que: “Una ley es solamente ley cuando la emite una autoridad”. Usted no puede ir en un sentido de la calle, solamente porque hace cuarenta años sì se podía, si hoy, la autoridad de trànsito ha dicho que ya no se puede ni se debe. En el caso que nos ocupa, la autoridad es Dios, no una organización, no un consejo de ancianos, ni mucho menos una persona arbitrariamente y con intereses personales. En èste estudio tomamos en cuenta lo el Espìritu impregnò en el apóstol Pablo: “Para dar buen ejemplo…gratuitamente predico el evangelio” (1ª Corintios 9:14,15 y 18). Y, “Ocùpense de sus PROPIAS RESPONSABILIDADES y TRABAJEN para no depender de nadie, y se ganen el RESPETO de quienes NO son creyentes” (1ª Tesalonicenses 4:10-12). No es JUSTO que yo decida con quièn me caso; cuàntos hijos quiero tener; en dònde quiero vivir; còmo quiero vivir; què auto quiero tener; a què club quiero pertenecer… y que usted lo pague???

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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