“Lo que GRATUITAMENTE
recibisteis, dadlo GRATUITAMENTE”
(Cristo dando un MANDATO a SUS discípulos en Mateo 10:8).
No hemos, en 36 años de
caminata, logrado entender ¿Còmo hay personas que tienen paz vendiendo el
evangelio, cuando Cristo lo diò GRATUITAMENTE y nos ENSEÑÒ que asì lo
compartamos? Lo único que vemos es lo
que ha producido èsto: “Un alejamiento de personas necesitadas de amor, no
solamente de la Iglesia de Cristo sino de Cristo mismo. Y lo que es peor aùn,
personas honestas y desinteresadas que quieren cubrir ese amor, son “invitadas
a salir o a retirarse” de la Iglesia pues estorban los particulares intereses
del liderazgo. Comprobando lo que escribiera el apóstol Pedro: “Y, en su
avaricia, os explotaràn con palabras falsas… haciendo mercancìa de vosotros”
(2:3).
Durante los próximos días tocaremos
èste tema (diezmo) desde el punto de vista homilètico, hermenéutico e
histórico, y, alejado de intereses económicos personales (Proverbios 23:23).
El Ministerio Pan y Palabra
(nacido hace 36 años) el Señor nos lo diò a administrar (no en propiedad) con
la intención de DAR al necesitado no para VIVIR de èl, y quienes han estado
cerca de nosotros saben que en ese orden lo hemos manejado. Pues NO creemos en
la moderna forma de ESCLAVITUD que es la doctrina de la prosperidad: ¡En donde
yo estudio… y usted trabaja y me mantiene!
Somos pues, fieles creyentes,
que debemos COMPARTIR de lo mucho que de Dios recibimos, sea ese NECESITADO
creyente o no, pues era lo que Cristo hacìa (Hechos 10:38).
Creemos, también, en las òrdenes
de Dios al hombre: COMERAS con el sudor de TU frente (Gènesis 3:19). Quien NO
provee para su casa, es peor que un impìo (1ª Timoteo 5:8). En otro sentido,
afirmamos que: Servir a Dios NO es un trabajo, es un privilegio, pues no
estamos por voluntad propia sino fuimos LLAMADOS a hacerlo (Juan 15:16).
En Pan y Palabra, hemos sido
MOTIVADOS a compartir el pan con aquèl que la vida lo ha puesto en situación difícil,
no con aquèl que pudiendo NO quiere trabajar (Deuteronomio 24:19).
Quienes nos conocen saben
que nuestro sustento viene de una línea de trabajo en Bienes Raìces desde hace
46 años. Dependemos de Dios no de los hombres. Lo que hacemos, lo hacemos por
AMOR a Dios y al prójimo, sabiendo, si, que PERFECTOS no somos, pues lo vil y despreciable eligió
Dios (1ª Corintios 1:28).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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