“Nadie ha subido al cielo, sino el que bajò del cielo, es decir, el
Hijo del Hombre que està en el cielo” (Lucas 3:13).
La escritura es abundante en información acerca de la relación
permanente e ìntima de Cristo con Dios Padre, y es èl, quien nos da los
detalles de còmò será el fin del Plan de Dios para la raza humana. Y, somos de
los que creen firmemente que si nos lo diò es no sòlo para que estemos
“entendidos” sino para que estemos “preparados”.
A la pregunta hecha por sus discípulos al respecto, Cristo responde en
èste orden: Las dos bases para no estar perdido en el fin son: “Discernir el
engaño”: Mirad que nadie os engañe (Mateo 24:4; Marcos 13:5; Lucas 21:8). Y, “entender
que habrá carencia de paz”: Oirèis de guerras y rumores de guerras (Mateo 24:6;
Marcos 13:7; Lucas 21:9). Y luego dice sencillamente: “El principio del fin” es:
Cuando se levante nación contra nación; Reino contra Reino; haya hambres y
terremotos en todas partes (Mateo 24:7; Marcos 13:8) y a èstos acontecimientos
el apóstol Lucas agrega (21:11): Epidemias; cosas espantosas; y grandes señales
en el cielo. Y, “El fin” será: Cuando el evangelio sea predicado en todo el
mundo. Esta es la “última señal” que Cristo da. Pero, con una salvedad que
veremos detenidamente.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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