“¿Señor, cuàndo sucederán
èstas cosas (señales)?”
(Daniel 12:6).
FILADELFIA:
“Te librarè de la hora de la tentación”. Alquien nos enseñò hace màs de tres
dècadas algo precioso, todo creyente y especialmente un líder debe cuidarse de
las tres grandes tentaciones: “La Fama, la Lana y la Dama”. La única forma que
tenemos de ser librados por Dios de esos tropiezos, es estar cobijados bajo el
manto de Cristo permanentemente.
Saùl, sufrió y padeció al extremo
de perder su unciòn, porque no pudo soportar la fama de alguien que èl
consideraba era menos que èl (el pequeño David) (1ª Samuel 18:8); Judas sufrió y
padeció hasta llegar a desear estar muerto (de hecho se quitò la vida), porque
su amor al dinero era màs grande que el amor a los necesitados (Juan 12:6),
aunque nadie màs que Jesùs lo sabìa; David, sufrió y padeció el sufrimiento de
la espada en sus generaciones, porque nunca pudo dominar el amor por las
mujeres ajenas (2ª Samuel 12:10). Dios nos dice: “Clama a mì en el dìa de la
angustia… y yo te responderè, PERO… tù me serviràs" (Salmo 50:15). Si
clamamos a Dios en la angustia, en la tentación, en la necesidad, tengamos la
certeza de que Dios nos auxiliarà, PERO… como pago tendremos que servirle, eso
sì, sin motivos ocultos o intereses económicos personales sino con un honesto
celo por su casa y por los necesitados.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario