lunes, 8 de mayo de 2017

Apocalipsis: El mensaje a las Iglesias (Parte cinco).

“¿Señor, cuàndo sucederán èstas cosas (señales)?”
(Daniel 12:6).

FILADELFIA: “Te librarè de la hora de la tentación”. Alquien nos enseñò hace màs de tres dècadas algo precioso, todo creyente y especialmente un líder debe cuidarse de las tres grandes tentaciones: “La Fama, la Lana y la Dama”. La única forma que tenemos de ser librados por Dios de esos tropiezos, es estar cobijados bajo el manto de Cristo permanentemente.

Saùl, sufrió y padeció al extremo de perder su unciòn, porque no pudo soportar la fama de alguien que èl consideraba era menos que èl (el pequeño David) (1ª Samuel 18:8); Judas sufrió y padeció hasta llegar a desear estar muerto (de hecho se quitò la vida), porque su amor al dinero era màs grande que el amor a los necesitados (Juan 12:6), aunque nadie màs que Jesùs lo sabìa; David, sufrió y padeció el sufrimiento de la espada en sus generaciones, porque nunca pudo dominar el amor por las mujeres ajenas (2ª Samuel 12:10). Dios nos dice: “Clama a mì en el dìa de la angustia… y yo te responderè, PERO… tù me serviràs" (Salmo 50:15). Si clamamos a Dios en la angustia, en la tentación, en la necesidad, tengamos la certeza de que Dios nos auxiliarà, PERO… como pago tendremos que servirle, eso sì, sin motivos ocultos o intereses económicos personales sino con un honesto celo por su casa y por los necesitados.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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