“Y si aquellos días no
fueran acortados… nadie se salvarìa”
(Mateo 24:22).
¿En què contexto dice èsto
Jesùs? ¡En el contexto del tiempo del fin; de la Gran Tribulaciòn, y de su prometido
retorno a la tierra! Luego ¿Hemos de entender, entonces, que cuando los días sean
“acortados”, podemos asumir que el tiempo del fin ha llegado, que ya estaremos
en la Gran Tribulaciòn y a las puertas de su retorno? Preguntamos, llegado èste
contexto de una Gran Tribulaciòn: ¿En dònde cabe la doctrina de paz, poder y
prosperidad para que exijamos, declaremos o reclamemos algo a Dios?
Que el tiempo ya no nos
abunde, es entendible, pues estaba profetizado en Daniel 12:4 (en el tiempo del
fin dice: muchos correrán de aquí para allà). Cientìficos han probado que la
rotación de la tierra que se hacìa en 7 Hertz, ahora se hace a un ritmo de 12 Hertz,
lo que aligera el tiempo del dìa y de la noche, lo que implicarìa que esa
rotación ya no dura 24 horas sino 16. Estamos viendo y viviendo muchas de las
“señales” que se nos profetizaron acerca del final de los tiempos. Engaño;
falta de paz y seguridad; afanes; guerras; terremotos; el amor de muchos ya se
enfriò para con los hombres y hasta para con Dios; un sistema económico
colapsado en muchas naciones del mundo; corrupción a granel, y además de ello
¡el tiempo se ha acortado! Pero Cristo nos exhorta a que cuando veamos todo
èsto suceder: ¡No temamos! ¡No nos desanimemos! ¡No caigamos! sino que estemos
gozosos pues nuestra redención està cercana (Lucas 21:28). Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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