“Nadie ha subido al cielo, sino el que bajò del cielo, es decir, el
Hijo del Hombre que està en el cielo” (Lucas 3:13).
Cristo nos enseñò que el fin de los tiempos es cuando el evangelio
será predicado en todo el mundo, pero previo al fin sucederà lo siguiente:
Segùn el evangelio de Mateo (24:10-12): Persecusiones a los creyentes; mucha
gente apartándose de la fe; surgirán falsos profetas; el amor de muchos se
enfriarà por la maldad de otros, y, un “horrible” sacrilegio en la tierra
física de Israel (Lucas 21:20-24).
Segùn el evangelio de Marcos (13:14): Habrà un odio desatado en contra
de todo aquèl que se diga “creyente”; y un “horrible” sacrilegio en la tierra
de Israel, específicamente en Judea. Pero el apóstol Lucas agrega algunos datos
muy interesantes: Primero, debido al gran sacrilegio en tierra de Israel, habrá
“angustia” en “todas” las naciones de la tierra (lo que nos prueba que esa Gran
Tribulaciòn será màs fuerte en Israel, pero alcanzarà a las naciones
indirectamente) (Lucas 21:25). Segundo: Los “creyentes” nos espantaremos de
horror de ver los acontecimientos que estèn sucediendo al mundo (la guerra
nuclear será algo espantoso). Y agrega un tercer elemento: Los cuerpos celestes
serán sacudidos, en otras palabras, en lo físico, veremos señales en el cielo
que NUNCA se han visto (Lucas 21:26 final); pero veremos también en lo
espiritual, los juicios de Dios iniciar en su casa, en el mal liderazgo para
luego extenderse a las malas ovejas (1ª
Pedro 4:17-18), pues quienes de una u otra manera predicamos el evangelio de
Jesucristo somos comparados con las estrellas del firmamento (comparar Daniel
12:3; Jeremìas 23:2; Ezequiel 34:2). Preguntamos: ¿En dònde aparece en todo
esto la doctrina de paz, poder y prosperidad?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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