“Nadie ha subido al cielo, sino el que bajò del cielo, es decir, el
Hijo del Hombre que està en el cielo” (Lucas 3:13).
El gran apóstol Pablo nos enseña hablando en el contexto de la segunda
venida del Señor y del final de los tiempos: “No tenèis necesidad de que yo os
lo hable” (1ª Tesalonicenses 4 y 5).
¿Por què dice el apóstol asì? Pues èl mismo responde: “Porque vosotros ya lo
sabéis? Ahora la pregunta es ¿En verdad ya lo sabemos? Y si no lo sabemos ¿Por
què si se supone que debiéramos saberlo? Jesùs da la respuesta: “Los impíos no
entienden esto” (Mateo 24:39), pero tampoco lo entienden los “siervos
imprudentes” (Mateo 24:44 y 46).
Dios hablando de Abraham
dijo: “Ocultarè yo lo que voy a hacer” (Gènesis 18:17) “a mi amigo Abraham” (Isaìas 41:8).
Recordemos que el contexto en Gènesis es la “destrucción” de las ciudades de
Sodoma y Gomorra. Las preguntas son: ¿Somos descendientes de Abraham? ¿Somos
amigos de Dios? Entonces, por simple lógica ¿Nos ocultarà Dios la destrucción
de un “mundo perverso” si no le ocultò a Abraham la destrucción de “dos
ciudades perversas”? El dìa y la hora ciertamente no lo sabremos sino hasta
cuando suceda, pero el Apòstol Pablo nos da una SEÑAL del TIEMPO: “Mas cuando
se estè hablando de PAZ Y SEGURIDAD (y notemos que NO dice cuando “haya” sino dijo
cuando se “hable” de paz y seguridad) (1ª Tesalonicenses 5:2-3). El tema
principal entonces no es el “temor” que todo èsto nos pudiera infundir, sino
que nos “preparemos” cada dìa puesto que sì va a suceder. En otro sentido,
Jesùs dijo: “Cuando viereis TODAS ESTAS SEÑALES… ¡Regocijaos! Pues vuestra redención està cercana (Lucas
21:28).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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