“Y cada quien hacìa lo que
bien le parecía”
(Jueces 21:25).
El apóstol Pablo,
instruyendo a Timoteo para el ejercicio del ministerio le da en 2ª Timoteo,
capìtulo 3; 19 o 20 caracterìsticas de las personas “egoístas y rebeldes” que
se evidenciaràn en el fin de los tiempos.
Al permitirnos, creyentes y
no creyentes, que alguna o varias de esas 19 o 20 caracterìsticas se “activen”
en nosotros, provocamos que se pierda la paz de nuestro entorno, y ya sumados
todos, por consiguiente del mundo. El “egoísmo infantil y la rebeldía” es lo que
nos tiene a la humanidad y al mundo al borde de la extinción. Tanto el grado de
maldad humana que hemos alcanzado, como el deteriorado estado físico al que
estamos llevando a la tierra; que nos grita a voces con terremotos, huracanes, inundaciones,
sequìas y cambios de clima extremos su avanzado estado de gravedad, aùn asì, no
nos damos por enterados del peligroso extremo al que estamos llegando. Y, al no
darnos por enterados la “insensatez” nos encamina a una destrucción inminente
¿Por què? Pues porque como se escribiera en el capìtulo final de Jueces: “Al no
reconocer un Soberano, cada uno estamos haciendo lo que bien nos place” (todos
queremos dar òrdenes, pero ninguno queremos recibirlas)… y eso, es muy
peligroso (Jueces 21:25).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario