“Este es mi hijo amado, en
quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).
A una verdad mezclada con
mentira aunque funcione, en el ámbito espiritual, se le llama “herejía”. Y, la
línea entre la verdad absoluta de Dios y la verdad errónea del hombre es muy
pero muy delgada, y esa, es precisamente la que traspasan las sectas. Por ello
es que insistimos en que la biblia sea estudiada dejando que ella misma se
interprete.
Una “Secta” es definida
como: “Un grupo de personas, que son guiadas por un líder que interpreta la
palabra de Dios con claras desviaciones a las normas ortodoxas de èsta. Y, que
lo hace haciéndoles creer a sus seguidores que son los elegidos y que solamente
a ellos, les han sido dadas determinadas revelaciones”. Algunas de sus
características son: a) Insistir en una dependencia absoluta del líder (quien
por cierto no tiene a ningún líder por encima de èl). Asì, la asistencia
obligatoria a los servicios y la obediencia ciega a los lineamientos del líder
hacen creer a sus seguidores que se santifican, y que por ello, son mejores
creyentes que los demás; b) Hacer una separación vigilada entre ellos y las
demás personas, aùn si èstas son familia en la sangre; c) Negar algunas de las
doctrinas que son pilares de la fe cristiana (la cruz; el bautismo en agua; la
santa cena; la imposición de manos; la presentación de niños); d) Justificar
las nuevas enseñanzas con uno o dos versos bíblicos (pero que no son la línea
de pensamiento del tema en toda la escritura); e) Manipular, guìar y dirigir la
profecía (aùn infundiendo temor en sus seguidores con la finalidad de lograr
ellos sus propios propósitos); f) Quien no estè de acuerdo con el líder o se va
o lo expulsan de la congregación. (Sacado del libro: Estudio de las Sectas, por
Josh McDowell, Editorial Vida, 1960).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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