viernes, 20 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Parte cuatro).



“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

A una verdad mezclada con mentira aunque funcione, en el ámbito espiritual, se le llama “herejía”. Y, la línea entre la verdad absoluta de Dios y la verdad errónea del hombre es muy pero muy delgada, y esa, es precisamente la que traspasan las sectas. Por ello es que insistimos en que la biblia sea estudiada dejando que ella misma se interprete.

Una “Secta” es definida como: “Un grupo de personas, que son guiadas por un líder que interpreta la palabra de Dios con claras desviaciones a las normas ortodoxas de èsta. Y, que lo hace haciéndoles creer a sus seguidores que son los elegidos y que solamente a ellos, les han sido dadas determinadas revelaciones”. Algunas de sus características son: a) Insistir en una dependencia absoluta del líder (quien por cierto no tiene a ningún líder por encima de èl). Asì, la asistencia obligatoria a los servicios y la obediencia ciega a los lineamientos del líder hacen creer a sus seguidores que se santifican, y que por ello, son mejores creyentes que los demás; b) Hacer una separación vigilada entre ellos y las demás personas, aùn si èstas son familia en la sangre; c) Negar algunas de las doctrinas que son pilares de la fe cristiana (la cruz; el bautismo en agua; la santa cena; la imposición de manos; la presentación de niños); d) Justificar las nuevas enseñanzas con uno o dos versos bíblicos (pero que no son la línea de pensamiento del tema en toda la escritura); e) Manipular, guìar y dirigir la profecía (aùn infundiendo temor en sus seguidores con la finalidad de lograr ellos sus propios propósitos); f) Quien no estè de acuerdo con el líder o se va o lo expulsan de la congregación. (Sacado del libro: Estudio de las Sectas, por Josh McDowell, Editorial Vida, 1960).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



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