“Este es mi hijo amado, en
quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).
¿Què es catalogado como unciòn
y què una interpretación personal?
En 1ª de Samuel 16:14,
estudiamos que El Espìritu de Dios se “apartò” de Saùl. La desobediencia de
Saùl, provocò que Dios le quitara su “aprobaciòn”, y se la diera a David (aùn
estando Saùl en el trono), porque David tenía un corazón que “agradaba” a Dios
(Hechos 13:22),
Esa aprobación y ese
respaldo de Dios es “Unciòn”. Y la reconocemos porque conmueve nuestra razòn y
corazón. Es una palabra que recibimos; nos toca hasta lo màs profundo de
nuestro ser; y nos hace reflexionar que llegó la hora de un “necesario” cambio
en nuestra vida. La razón es porque la recibimos de alguien que la “practica” y
luego la “predica” y nuestro espíritu lo siente (Jesùs en el Sermòn del Monte).
¿Por què? Porque tiene el respaldo de Dios. Nos “convence” que no podemos
seguir con ese cìrculo de pecar, pedir perdón, hacer una penitencia y volver a
pecar. Una “interpretación personal”, por el contrario, es la palabra que mueve
nuestros sentimientos y quizás llega a ser hasta motivacional, pero, momentáneamente,
pues luego la olvidamos ya que nunca llega a redarguìrnos. Esto, no es nuevo,
pues hace dos mil años el apóstol Pedro en su 2ª epístola en 1:20 nos lo
advertía. Por ello, todas personas que prediquemos la “La Palabra” (Biblia) debemos
estudiarla y enseñarla dejando que “ella misma” se explique.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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