miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Parte dos).


“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

Estamos tan acostumbrados y acomodados a las reglas ortodoxas (una prèdica o pràctica transparente y cumplimiento de normas tradicionales), aunque esto NO necesariamente implique que “esa” sea toda la verdad, que cuando alguien aparece y nos da otra arista del asunto pensamos que necesariamente està en un error.

Por ejemplo: Una “Dispensaciòn”, según los términos eclesiásticos, es: “Un período de tiempo determinado, en el cuàl la salvación del hombre està basada en el cumplimiento de las Leyes dados por Dios, para ese período de tiempo”. Ejemplo: “La Dispensaciòn de La Ley”: En dicho período, que va desde el Monte Sinaì hasta la cruz, la salvación del hombre dependìa del cumplimiento de las leyes que Moisès había recibido en el desierto por mano de Dios. Pero, esa, no era toda la verdad. Pues Dios había hecho una promesa, la cuàl se iniciò a cumplir con el ministerio de Juan el Bautista. Pues tanto èl como Cristo predicaron una doctrina fuera de la ortodoxa hasta esos días (La Gracia vrs. La Ley). ¿Estaban equivocados? ¡NO! ¿Por què? Porque, esa, era simplemente “otra parte” de la verdad (Jeremìas 31:31-33).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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