“Este es mi hijo amado, en
quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).
Desde la Reforma Protestante
hasta la revolución espiritual de los años 60`s del siglo pasado, con la trampa
del ecumenismo (*), la doctrina de la Gracia vrs. La Ley (la de Cristo y Juan
el Bautista) se mantenía lo suficientemente intacta para crecer sanamente por
todo el mundo.
Pero, lastimosamente, ese
crecimiento mezclado a la libertad espiritual convertida en libertinaje
(oscuros intereses personales de muchos), permitieron el ingreso de falsos
grupos y falsas doctrinas a la Iglesia, ejemplos: “Las sectas; la doctrina de
la prosperidad; la doctrina de la declaración; y la doctrina de decretar por
derechos, que, como cristianos supuestamente nos corresponden”. Charles
Spurgeon lo decía anticipadamente ya desde 1850. Luego, entonces, nos es
necesario conocer las características de una secta y tambièn de las falsas
doctrinas para no caer en ellas por ignorancia.
*Cristo
nunca predicò el ecumenismo, pues èste “pretende” que toda creencia puede
caminar de la mano del cristianismo, mientras que Cristo fue muy claro al decir
que hay un sòlo camino (èl), y que todo aquèl que no es por èl, es contra èl…
asì de sencillo (Mateo 12:30).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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