Nunca màs.
“Este es mi
pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un
diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra” (Gènesis 9:11).
Corrìa
el año 1,650 despuès de Adàn, y el 4,350 distante nuestro aproximadamente,
cuando la maldad del hombre se hizo en extremo molesta y ofensiva a Dios, tan
asì, que mejor dispuso iniciar un nuevo ciclo. Para ello, Èl envía un diluvio,
un diluvio que para nosotros suena impactante pero hasta cierto punto
razonable, pero no horrorizante como lo fue para quienes lo vivieron. Pues
recordemos que ellos jamàs habían visto siquiera la lluvia, mucho menos
tormentas, truenos y relàmpagos (vea Gènesis 2:5).
Luego
de sosegar las aguas, Dios hace un Pacto con el hombre, y como muestra de ese Pacto
deja de manifiesto el Arco Iris. Mismo que hoy “muy profanamente” los hombres y
mujeres que han desviado su gènero prostituyen como símbolo de su libertad sexual,
irónicamente, culpando de ello al mismo Dios. Conjuntamente con esa señal Dios
da un mensaje, que al dìa de hoy no se ha logrado entender en su totalidad.
Dios dijo: “Nunca màs destruirè la tierra… con agua”. Lo que hace pensar a muchos
(con pena lo mencionamos), que se puede
ser “creyente” y vivir libertinamente, pues total Cristo murió por los pecados
de todos y el mundo ya no será juzgado ni destruido nunca màs. ¡Error! Pues olvidamos algo, y es que eso NO
implicaba necesariamente que la tierra no fuera a ser destruida “otra vez”
solamente que ahora por fuego. Lo cuàl sì se menciona en otras ocasiones: vea
Isaìas 66:16 en donde dice que “con fuego y espada juzgarà Dios a todo mortal”;
vea 2ª de Pedro 3:10 en donde dice que todo será derretido con fuego. Entonces,
¿Debemos vivir “atemorizados” por tal destrucción? Depende. Pues el mismo Apòstol Pedro nos dice
dos versos adelante: “Vivan como Dios manda… con una conducta INTACHABLE”. Vivir
una conducta intachable no quiere decir PERFECTA, pero sì implica que no dejemos
de luchar por mejorar cada dìa. Es triste y lamentable, que al no entender
esto, seamos señalados, y lo peor de todo, que es por quienes viven peor que
nosotros, pues para ellos resulta la excusa perfecta. Despuès de 6,000 años de historia humana el reloj del Señor està por dar las doce y encendido en fuego.
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