martes, 17 de enero de 2017

Nunca màs...

Nunca màs.
Este es mi pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra” (Gènesis 9:11).

Corrìa el año 1,650 despuès de Adàn, y el 4,350 distante nuestro aproximadamente, cuando la maldad del hombre se hizo en extremo molesta y ofensiva a Dios, tan asì, que mejor dispuso iniciar un nuevo ciclo. Para ello, Èl envía un diluvio, un diluvio que para nosotros suena impactante pero hasta cierto punto razonable, pero no horrorizante como lo fue para quienes lo vivieron. Pues recordemos que ellos jamàs habían visto siquiera la lluvia, mucho menos tormentas, truenos y relàmpagos (vea Gènesis 2:5).

Luego de sosegar las aguas, Dios hace un Pacto con el hombre, y como muestra de ese Pacto deja de manifiesto el Arco Iris. Mismo que hoy “muy profanamente” los hombres y mujeres que han desviado su gènero prostituyen como símbolo de su libertad sexual, irónicamente, culpando de ello al mismo Dios. Conjuntamente con esa señal Dios da un mensaje, que al dìa de hoy no se ha logrado entender en su totalidad. Dios dijo: “Nunca màs destruirè la tierra… con agua”. Lo que hace pensar a muchos (con pena lo mencionamos),  que se puede ser “creyente” y vivir libertinamente, pues total Cristo murió por los pecados de todos y el mundo ya no será juzgado ni destruido nunca màs. ¡Error!  Pues olvidamos algo, y es que eso NO implicaba necesariamente que la tierra no fuera a ser destruida “otra vez” solamente que ahora por fuego. Lo cuàl sì se menciona en otras ocasiones: vea Isaìas 66:16 en donde dice que “con fuego y espada juzgarà Dios a todo mortal”; vea 2ª de Pedro 3:10 en donde dice que todo será derretido con fuego. Entonces, ¿Debemos vivir “atemorizados” por tal destrucción?  Depende. Pues el mismo Apòstol Pedro nos dice dos versos adelante: “Vivan como Dios manda… con una conducta INTACHABLE”. Vivir una conducta intachable no quiere decir PERFECTA, pero sì implica que no dejemos de luchar por mejorar cada dìa. Es triste y lamentable, que al no entender esto, seamos señalados, y lo peor de todo, que es por quienes viven peor que nosotros, pues para ellos resulta la excusa perfecta. Despuès de 6,000 años de historia humana el reloj del Señor està por dar las doce y encendido en fuego.


No hay comentarios:

Publicar un comentario