“De
èsta manera està establecido… que los hombres vivan una sola vez, y luego el
juicio”.
(Hebreos 9:27).
El
Apòstol Pablo, culto como era, educado en lo secular bajo el sistema del
Imperio Romano y en lo espiritual en la escuela de Gamaliel. Que hablaba
perfectamente el griego y el arameo; y quien era ìntimo de la clase sacerdotal,
conocía con excelencia las dos razones por las cuales el hombre, las naciones y
los imperios han caìdo en desgracia històricamente: el dinero (1ª Timoteo 6:10)
y la inmoralidad (sexo) (Apocalipsis 17:2).
Lo
hemos expresado en diversas ocasiones desde èsta ventana, muchas gentes fuimos
criadas bajo el estigma de que no debìamos hacer èsto o lo otro, pues el diablo
nos iba a llevar; del cielo nos iba a caer un rayo; que la tierra se iba a
abrir y nos iba a tragar para castigarnos. Con el tiempo fuimos descubriendo
que nada de eso pasaba cuando pecàbamos, lo que nos llevò, y aùn lleva, a miles
y miles de personas a vivir una vida desenfrenada y sin orden ni disciplina
alguna… pues que Dios castigue es un mito. El gran apóstol Pablo dijo en una
ocasión: “De èsta manera està establecido… que los hombres vivan una sola vez,
y luego el juicio”. (Hebreos 9:27). ¡Sorpresa! ¡No hay reencarnación!. Pero quizás las palabras màs impactantes que
podremos encontrar acerca de un juicio y sus resultados, las expresó Cristo
mismo en Mateo 25:31-33: “Pero cuando el
Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se
sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de El todas las naciones;
y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y
pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda”. Pero ¿Para què
los va a separar? El mismo da la respuesta: “Unos a vida eterna y los otros al
fuego eterno” (verso 46). La pregunta del millón es, creamos o no creamos que
todo acontecerà asì: ¿Somos ovejas o somos cabritos?
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