miércoles, 18 de enero de 2017

Las consecuencias.

 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? 
(2ª Samuel 12:9).

Era primavera, el tiempo en que los antiguos iban a la guerra, los reyes tenìan obligación de acompañar y de liderar a sus batallones, pero en èsta ocasión… el rey no lo hizo. Ese rey, era ni màs ni menos que David, el ungido de Dios para gobernar Israel. Pero esa falta de responsabilidad le iba a costar muy cara, no solamente a èl sino a todas sus generaciones. Dios ama al pecador, y cuando hay arrepentimiento perdona su pecado… pero las consecuencias de dicho pecado se tienen que pagar.

Es increíble la cantidad de líderes que, con tal de llenar sus templos hacen creer a las ovejas que con el arrepentimiento; la confesiòn de las faltas ante Dios y el perdón que otorga… todo quedó resuelto. Lastimosamente no es asì. Dios ciertamente aborrece el pecado y ama al pecador, sobre todo si èste muestra arrepentimiento. Pero, las consecuencias de dichos pecados hay que pagarlas. Un ejemplo al azar: Alguien comete adulterio o fornicación  y como consecuencia la mujer resulta embarazada, ambos se arrepiente de sus hechos, no los repiten màs pues Dios los perdonò, pero, preguntamos: ¿va el niño a desaparecer? Claro que no. Bueno, èl es la consecuencia del pecado, y será una consecuencia hasta la muerte, aùn y cuando repetimos… fueron perdonados. Acaso el ejemplo bíblico màs claro de un pecado, un arrepentimiento y una consecuencia sea el vivido por el Rey David y una mujer llamada Betsabè. El rey David comete alrededor de siete u ocho pecados graves: Incumplimiento de deber (verso 1); consentimiento de ver lo que no debía ver (verso 2); abuso de autoridad (verso 4); adulterio (verso 3); falta de lealtad a su subalterno (verso 7); engaño (verso 8); traición (verso 15a); conspiración y homicidio culposo (verso 15b); desobediencia a Dios ante la norma de no tener, como rey, màs de una mujer (Proverbios 31:4). El rey David peco, se arrepintió y fue perdonado, ver 12:13 cuando exclama: “He pecado contra el Señor”… pero las consecuencias quedaron y lo afectaron a èl, pues perdió el favor de Dios mientras estuvo en pecado; afectaron a la mujer, quien sufrió oprobio, dolor y viudez; al niño, pues falleció, y por si fuera poco, a todas sus generaciones, pues los hombres en la casa de David fueron marcadas por la muerte por espada (2ª Samuel 12:10) y sus mujeres violadas (2ª Samuel 12:11).  


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