martes, 5 de septiembre de 2017

La Gran Tribulaciòn (Parte siete).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

¿Cuàl es el propósito de que los santos vivamos la Gran tribulación? A Daniel el arcangel Gabriel le dice: “Para que muchos sean limpios, emblanquecidos y purificados” (Daniel 12:10). Y Cristo nos dice en Mateo 24:31 que es para juntar a sus escogidos y llevarlos en el Arrebatamiento (Rapto).

La historia nos muestra fehacientemente que Dios a sus hijos los prepara. Y los prepara con duras pruebas: Abraham, padeció el dolor de la separación de sus hijos (Gènesis 21:10 y 21). Jacob, padeció la explotación de su suegro (Gènesis 31:39-40). Tanto a Moisès como al pueblo de Israel, luego de haberlos sacado de Egipto los metió 40 años en el desierto, para prepararlos para la guerra, pues si atravesaban el desierto y llegaban a Canaàn sin ser unos guerreros hubieran muerto en la primera batalla (Josuè 5:6). David, sufrió la persecuciòn del rey (1ª Samuel 19:9-10); Cristo, fue rechazado por un liderazgo amante de su posición y de sus privilegios màs que de su Dios (Juan 11:48), cuyo detonante lo vemos en la resurrección de Làzaro (Juan 11:52). Pero TODOS fueron preparados para una misión especial. Conclusiòn: Por eso es necesario que pasemos la Gran tribulación, pues allì seremos purificados todos los santos… pero màs los hijos maduros para una misión especial (Apocalipsis 7:14).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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