viernes, 15 de septiembre de 2017

¡Tan sòlo se ha acercado!



“El reino de los cielos se ha acercado”
(Mateo 3:2).

Cristo utilizò en èsta expresión el verbo griego “eggizo”, cuyos significados màs usados son: “poner a mano o poner al alcance”, pero el màs importante es “Traer luz en medio de la noche”, sobre todo si se compara con la escritura de Pablo en 1ª Tesalonicenses 5:5. Por lo tanto, en ningún momento podemos afirmar que Cristo vino a “establecer” el reino.

Ciertamente en el momento en que aceptamos a Cristo, èl será quien gobierne nuestra vida, nuestro reino y èl se establece dentro de nosotros, pero de ello, a decir que el reino físico de Dios se haya establecido y estè funcionando ¡YA! hay mucho trecho. Pues Cristo dijo: “Mi reino NO es de èste mundo” (Mateo 18:36). Tambièn ampliamente explica còmo será su venida para “establecer” el reino: “Cuando el Hijo del hombre venga en su reino” (Mateo 25:31 y 19:28)… hablando en “futuro”. Y, Apocalipsis nos explica dos lecciones: Una, que Cristo con su sangre comprò un pueblo que “reinarà” en un verso que es obvio nos es mostrado en “FUTURO” (5:9-19). Y dos, que ese reino durarà mil años (Apocaipsis 20:3), y, de Cristo para acà ya van dos mil, obviamente no puede ser entonces. Ademàs, nos enseña que dicho reino se inicia “posterior” a la destrucción de la gran ramera (Apocalipsis 18:2) y a la derrota del gran dragòn, la serpiente antigua, satanàs, eventos que aùn NO se han realizado (Apocalipsis 20:1). ¡Aùn el león y el cordero no viven en paz! (Isaìas 65:25).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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