“El reino de los cielos se
ha acercado”
(Mateo 3:2).
Cristo utilizò en èsta
expresión el verbo griego “eggizo”, cuyos significados màs usados son: “poner a
mano o poner al alcance”, pero el màs importante es “Traer luz en medio de la
noche”, sobre todo si se compara con la escritura de Pablo en 1ª Tesalonicenses
5:5. Por lo tanto, en ningún momento podemos afirmar que Cristo vino a
“establecer” el reino.
Ciertamente en el momento en
que aceptamos a Cristo, èl será quien gobierne nuestra vida, nuestro reino y èl
se establece dentro de nosotros, pero de ello, a decir que el reino físico de
Dios se haya establecido y estè funcionando ¡YA! hay mucho trecho. Pues Cristo
dijo: “Mi reino NO es de èste mundo” (Mateo 18:36). Tambièn ampliamente explica
còmo será su venida para “establecer” el reino: “Cuando el Hijo del hombre
venga en su reino” (Mateo 25:31 y 19:28)… hablando en “futuro”. Y, Apocalipsis
nos explica dos lecciones: Una, que Cristo con su sangre comprò un pueblo que
“reinarà” en un verso que es obvio nos es mostrado en “FUTURO” (5:9-19). Y dos,
que ese reino durarà mil años (Apocaipsis 20:3), y, de Cristo para acà ya van
dos mil, obviamente no puede ser entonces. Ademàs, nos enseña que dicho reino
se inicia “posterior” a la destrucción de la gran ramera (Apocalipsis 18:2) y a
la derrota del gran dragòn, la serpiente antigua, satanàs, eventos que aùn NO
se han realizado (Apocalipsis 20:1). ¡Aùn el león y el cordero no viven en paz!
(Isaìas 65:25).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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