“Predicando el
bautismo de arrepentimiento”
(Marcos 1:4).
Habìa por ordenanza
de Dios 24 grupos de servicio sacerdotal para el templo desde el tiempo de
Crònicas (vea 24:4). Y, curiosamente ni uno sòlo predicaba para el tiempo de la
primera venida de Cristo, un mensaje diferente al predicado durante los ùltimos
400 años que no fuera la ley dice, la ley dice, la ley dice.
Un dìa de tantos
aparece alguien vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero,
“indignamente” vestido para predicar la palabra de Dios según los religiosos
(Marcos 1:6). Y su mensaje era “diferente”, tan diferente que el poco tiempo
que durò su ministerio estuvo siempre en el ojo de la oposición de esos
religiosos (Mateo 3:7-9), pero, su mensaje, venìa ungido por el Espìritu Santo
pues el tiempo había llegado (Juan 1:19-20). ¿Por què el mensaje de Juan no fuè
bien recibido? Porque era contrario a lo que los religiosos y el mismo pueblo
esperaban. El Cristo que ellos esperaban no venìa a reinar sino a dar su vida
(Juan 18:36). Hoy ya están apareciendo otros bautistas “indignamente” vestidos,
que serán también serán rechazados, por què, porque otra vez los religiosos no
entenderán el mensaje. No podrán aceptar que el Cristo viene con un mensaje de
Juicio y no de prosperidad (vea Mateo 25:46). En los tiempos de Cristo los
religiosos habían hecho su propio imperio el cuàl no querìan perder en manos de
los romanos; hoy, han creado su propio imperio, el cuàl no querrán perder a
manos del mismo Cristo (2ª Timoteo 3:1-5). Ellos no tienen un Dios en el
templo, para ellos, el Templo es su dios.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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