lunes, 18 de septiembre de 2017

¡Uno contra todos y todos contra uno!



“Predicando el bautismo de arrepentimiento”
(Marcos 1:4).

Habìa por ordenanza de Dios 24 grupos de servicio sacerdotal para el templo desde el tiempo de Crònicas (vea 24:4). Y, curiosamente ni uno sòlo predicaba para el tiempo de la primera venida de Cristo, un mensaje diferente al predicado durante los ùltimos 400 años que no fuera la ley dice, la ley dice, la ley dice.

Un dìa de tantos aparece alguien vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, “indignamente” vestido para predicar la palabra de Dios según los religiosos (Marcos 1:6). Y su mensaje era “diferente”, tan diferente que el poco tiempo que durò su ministerio estuvo siempre en el ojo de la oposición de esos religiosos (Mateo 3:7-9), pero, su mensaje, venìa ungido por el Espìritu Santo pues el tiempo había llegado (Juan 1:19-20). ¿Por què el mensaje de Juan no fuè bien recibido? Porque era contrario a lo que los religiosos y el mismo pueblo esperaban. El Cristo que ellos esperaban no venìa a reinar sino a dar su vida (Juan 18:36). Hoy ya están apareciendo otros bautistas “indignamente” vestidos, que serán también serán rechazados, por què, porque otra vez los religiosos no entenderán el mensaje. No podrán aceptar que el Cristo viene con un mensaje de Juicio y no de prosperidad (vea Mateo 25:46). En los tiempos de Cristo los religiosos habían hecho su propio imperio el cuàl no querìan perder en manos de los romanos; hoy, han creado su propio imperio, el cuàl no querrán perder a manos del mismo Cristo (2ª Timoteo 3:1-5). Ellos no tienen un Dios en el templo, para ellos, el Templo es su dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario