¡En donde dos o màs se
reùnan!
(Mateo 18:20)
Los patriarcas no tuvieron
un templo en dònde encontrarse con Dios, lo hacían bajo un árbol (Abraham, Gn.
13:18), o, cuidando sus rebaños (David, 1ª Samuel 16:18-19) por dar un par de
ejemplos.
La iglesia primitiva no
“creció”, ni física ni espiritualmente hablando en el Templo. Pruebas. Cristo
les revelò que estaba por ser destruido y porque pasaron en catacumbas cerca de
175 años. La historia sì muestra que se reunìan en casas (Priscila y Aquila,
Romanos 16:4) (Ninfas, Colosenses 4:15). Como podemos aprender en la historia
los templos nacieron con Constantino en el año 325 A.C. pero NO con el
beneplácito de Dios sino con el del Imperio. La historia tambièn muestra que solamente
sirvieron para “controlar, manipular y sojuzgar” (la inquisición, las cruzadas,
las sectas). Lastimosamente hoy no hay diferencia alguna, la “mayoría” de los
templos se han convertido en centros de nueva esclavitud obligando a las
personas a hacer servicios gratuitos, entretenimiento, reuniones sociales en
donde existen hasta “èlites” casi impenetrables al estilo mundano y político màs
que espiritual. Cristo simplemente dijo: “En donde dos o màs se reùnan, allì
estarè en medio de ellos”. Preguntas: ¿Usted y su esposa-o, cuàntos suman?
¿Ustedes y sus hijos, cuàntos suman? ¿Su familia y la familia de un amigo,
cuàntos suman? ¿De què tamaño es el templo que hay que levantar para que una,
dos o tres personas o familias se reùnan?
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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