martes, 19 de septiembre de 2017

“Allì estarè yo con ellos”. (Parte uno).


¡En donde dos o màs se reùnan!
(Mateo 18:20)

Los patriarcas no tuvieron un templo en dònde encontrarse con Dios, lo hacían bajo un árbol (Abraham, Gn. 13:18), o, cuidando sus rebaños (David, 1ª Samuel 16:18-19) por dar un par de ejemplos.

La iglesia primitiva no “creció”, ni física ni espiritualmente hablando en el Templo. Pruebas. Cristo les revelò que estaba por ser destruido y porque pasaron en catacumbas cerca de 175 años. La historia sì muestra que se reunìan en casas (Priscila y Aquila, Romanos 16:4) (Ninfas, Colosenses 4:15). Como podemos aprender en la historia los templos nacieron con Constantino en el año 325 A.C. pero NO con el beneplácito de Dios sino con el del Imperio. La historia tambièn muestra que solamente sirvieron para “controlar, manipular y sojuzgar” (la inquisición, las cruzadas, las sectas). Lastimosamente hoy no hay diferencia alguna, la “mayoría” de los templos se han convertido en centros de nueva esclavitud obligando a las personas a hacer servicios gratuitos, entretenimiento, reuniones sociales en donde existen hasta “èlites” casi impenetrables al estilo mundano y político màs que espiritual. Cristo simplemente dijo: “En donde dos o màs se reùnan, allì estarè en medio de ellos”. Preguntas: ¿Usted y su esposa-o, cuàntos suman? ¿Ustedes y sus hijos, cuàntos suman? ¿Su familia y la familia de un amigo, cuàntos suman? ¿De què tamaño es el templo que hay que levantar para que una, dos o tres personas o familias se reùnan?  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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