jueves, 7 de septiembre de 2017

La Gran Tribulaciòn (Conclusiòn).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

Dos últimas lecciones que nos enseña Noè: Una: “Noè, vivió la Gran tribulación, pero no la padeció, que es algo muy diferente… Y dos: “Las gentes NO entendièron el mensaje” (Mateo 24:39). Hoy, estamos viviendo exactamente lo mismo, hay quienes no entienden pero lo que es peor aùn, hay quienes no quieren esforzarse por entender que sì la vamos a vivir.

¿Hay, en medio de tanta angustia, un consuelo, una esperanza?
¡La hay! ¿Por què se salvò Noè? Uno: “Noè, hizo conforme a todo lo que Dios le mandò” (Gènesis 6:22). En otras palabras: “Oir y obedecer” la voz de Dios es una clave. Dos: “Temor reverente” (Hebreos 11:7). Noè, al estar apercibido de lo que Dios enviarìa tuvo temor (un amor honesto por la verdad, celo de Dios no celos por la obra de Dios). Hoy, tenemos que tener ese mismo amor o celo por la verdad, esa es una clave “importantísima”. El Apòstol Pablo da una tercera clave: “Cuando digan paz y seguridad”. Nòtese que dice cuando “digan” lo que implica un “clamor mundial” por encontrarla pero que no implica necesariamente que la habrá. Como ya vimos en las escrituras, Dios no actùa a espaldas de su pueblo ni de sus verdaderos siervos (el remanente) (Gènesis 18:17; Amòs 3:7 y Apocalipsis 1:1 y 22:6) por medio de los cuales nos previene. El punto es: ¿Reconoceremos a esos Hijos maduros de Dios? ¿Estaremos dispuestos a dejar nuestras posiciones y pequeño imperio, para oírlos, obedecerlos y seguirlos? ¿Estamos cultivando un honesto celo por la casa del Señor, sin intereses personales ocultos? ¡Esas son las condiciones para que la esperanza se cumpla!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario