“Que nadie se engañe”
(1ª Corintios 3:18).
Corinto, ciudad costera, tenía
uno de los puertos màs famosos, grandes, ricos y lujuriosos de los
tiempos antiguos. Como tal, era un lugar al cuàl se acercaban muchas clases de
personas provenientes de todo el mundo.
Pablo, levanta una iglesia allì. Dicha iglesia batalla entre lo correcto
y lo incorrecto, no solamente en lo material sino también en lo espiritual.
Dice la escritura que en donde abunda el pecado sobreabunda la gracia (Romanos
5:20). Y eso precisamente, vemos suceder en èsta ciudad. El primer libro
escrito a èsta Iglesia en 5:1, nos explica, que la inmoralidad llegó al extremo
que un hijo se acostaba con la mujer de su padre, y fue aceptado, sin
reprimenda alguna, dentro de la congregación (hoy mismo, la iglesia no està exenta
de ello, pastores que por conveniencia económica aceptan èste pecado y otros). Pero, en contra parte, èste libro también nos
regala grandes joyas espirituales, como por ejemplo, nos muestra el “misterio”
de lo que significa la frase de Cristo: “No os contaminèis con la levadura de
los fariseos”. Es, a Pablo, a quien se le revelò lo que esto significa: “La
malicia, la perversidad y la hipocresía religiosa” (Lucas 12:1 y 1ª Corintios
5:8).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario