jueves, 23 de febrero de 2017

¿Por què se rasgò el velo del Templo? (Parte cuatro y final).

Cristo muere… “Y al instante, la cortina del Templo se rasgò en dos, de arriba a abajo”.
(Mateo 27:51).

La mayor parte de la gente, debido a los afanes diarios, y, a que el tiempo va tan de prisa hoy en dìa, nos levantamos, nos acicalamos y nos vamos al trabajo o estudio. Y esto, debido a que no nos han enseñado el beneficio de “primero” buscar a Dios. Es màs, muchos no sabemos ¿Còmo, en dònde, y a què hora buscar  la presencia de Dios? Las respuestas las encontramos en la Paràbola que se nos muestra con Jesùs hablando con una mujer samaritana en el pozo de Jacob (Juan 4:8). Al final de un pequeño diálogo, Jesùs le dice a la samaritana que vendrán días (se referìa al tiempo después de su muerte en la cruz), en que la gente que “verdaderamente” adorarìa a Dios, lo harìa en espíritu y en verdad (Juan 4:23).

Ahora bien, si adorar a Dios “verdaderamente” se hace en espìritu: ¿Còmo adoramos a alguien que no sabemos còmo es, puesto que es etéreo (sin forma)? Jesùs mismo nos había dado la respuesta en el verso 21: “Crèeme mujer, que ni en èste monte (de la ciudad de Sicar en Samaria), ni en Jerusalèn (por ello iba a ser permitido por Dios la destrucción del Templo en el año 70).  Los “verdaderos” adoradores lo harán a cualquier hora, en cualquier lugar, en cualquier situación. ¿Por què?  Porque el velo se iba a “rasgar”, e iba a ser rasgado por la mano de Dios debido al sacrificio perfecto de su Hijo en la cruz. Asì, ahora, quizàs entendamos con màs profundidad el verso de Hebreos 4:16, en donde se nos llama a “buscar” estar en la presencia de Dios “confiadamente” y “en todo momento” sin pena de ser cortados de la vida; sino màs bien, animàndonos a que en esa presencia (a los pies de un Cristo que no vemos pero que sabemos està allì), recibamos màs gracia para el oportuno socorro, entendiendo como oportuno socorro: Pedir fuerzas para el dìa a dìa; conversar con Dios los planes (sus propósitos) que èl tenga para nosotros en lo espiritual; conversar con èl nuestros planes en lo material (nuestros propósitos); exponer nuestras debilidades espirituales; presentar las necesidades de nuestro prójimo; , y por què no incluirlo también, nuestras necesidades. Aunque està comprobado y por mucho que al interceder por otros Dios vela por nuestros problemas y necesidades.  



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