martes, 21 de febrero de 2017

¿Por què se rasgò el velo del Templo? (Parte dos).

“Jesùs volvió a gritar con fuerza, y entregò su espíritu”.
(Mateo 27:50).

Bíblicamente un Pacto se sella con sangre. El Antiguo Pacto se sellò con la sangre de animales (Gènesis 15:10), y como los animales son imperfectos entonces el sacrificio también lo era, por ello había que repetirlo constantemente. Pero el sello del Nuevo Pacto, ya no es con sangre de animales sino con la sangre del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, quien por su perfecciòn lo hizo una sola vez y es vàlido para siempre (vea Hebreos 7:22 y 27).

Ahora bien, jurídicamente, cuando un testador hace un testamento, para que el heredero pueda pasar de ser heredero a propietario y poder disponer de los bienes el testador debe morir. Al momento en que el testador muere “inmedia o instantàneamente” el heredero se convierte en el nuevo poseedor del bien. Relacionando èsto con los Pactos de la Biblia tenemos entonces que, el Antiguo Pacto o La Ley de Moisès fue vàlida desde el Monte Sinaì, en donde la recibió Moisès (vea Exodo 19:1-3) ) hasta la muerte de Cristo, el testador del Nuevo Pacto (vea Romanos 10:4 y Hebreos 8:1,7 y 13). Ahora bien, vamos al punto, en el año 33 Cristo es vìctima de una conspiración religioso-polìtica por parte de la clase sacerdotal por haber resucitado a Làzaro (historia que podemos leer completa en Juan 11:43-53), momento en el cuàl se decreta su persecuciòn y muerte, lo cual sucede.   




No hay comentarios:

Publicar un comentario